lunes, 17 de noviembre de 2008


LOS SOBREVIVIENTES

José Álvarez Alonso


Hace unos días estuve dando una charla en una asamblea de
dirigentes de federaciones indígenas de Loreto asociadas a ORPIO - AIDESEP
(Asociación Interétnica de Desarrollo de la Amazonía Peruana). Comentando sobre
los impactos de la actividad petrolera en los pueblos indígenas, rememoré una
triste historia que me tocó vivir en el alto Río Tigre allá a principios de los
90, que resumo a continuación.

Visitaba yo por aquellos días las comunidades del alto Tigre, y cuando llegué a la comunidad nativa de Vista Alegre los moradores insistieron en que visitase el cementerio. Cuando llegué se ofreció a mi vista un espectáculo que nunca podré olvidar: dos filas de diminutas cruces elaboradas de forma rústica y pintadas de blanco no dejaban dudas de lo que la gente tanto insistía que viese.



Me explicaron apesadumbrados, las madres sin poder contener el llanto, que en menos de dos años habían muerto 21 niños y un adulto, todos con los mismos síntomas: lo llamaban “vómito negro”, y según ellos, era provocado por algún brujo malvado que quería acabar con la comunidad por venganza o envidia. Según me explicaron, los niños morían con el vientre hinchado y vomitando el hígado a pedazos. Querían que yo bendijese el cementerio y el pueblo para alejar al mal. Para una pequeña comunidad como la de Vista Alegre, esa mortandad significó la pérdida de casi toda una generación.Cuando investigué sobre estos síntomas con un doctor, me dijo que había dos posibilidades: o fiebre amarilla (que descartamos por no existir evidencia de una epidemia de tal enfermedad en la región) o hepatitis.



Lo extraño es que esta mortandad no había ocurrido en ninguna otra de las comunidades del Tigre, donde la heptatitis B era y es endémica, aunque en general asintomática, al menos en niños. El doctor me explicó que cuando la hepatitis B asintomática se complicaba con una intoxicación grave o con abuso de alcohol, se producía un efecto sinérgico que conducía a una cirrosis tóxica fulminante. Era obvio que en niños el abuso de alcohol estaba totalmente descartado, luego quedaba como sospechosa la intoxicación con algún tipo de contaminante.Esta última hipótesis fue corroborada cuando hice algunas averiguaciones: unos análisis de agua del río Tigre realizados por el IIAP que cayeron en mis manos demostraban los altísimos niveles de metales pesados, fruto sin duda de la contaminación petrolera.



Luego averigüé que la población de Vista Alegre se proveía de pescado de la Tipishca Montano, aguas arriba de la comunidad, en la que, qué casualidad, desembocaba una quebrada en cuya cabecera había un pozo petrolero operado por la Occidental Petroleum Corp. (más conocida como OXY). Estudios posteriores realizados por expertos, luego de una serie de denuncias realizadas por dirigentes indígenas del Tigre a través de un artículo publicado en la revista Medio Ambiente de Lima, demostraron que la contaminación del agua y, por tanto, del pescado (que tiene la capacidad de acumular en sus tejidos los metales pesados) eran la más probable causa de la masacre. En aquellos tiempos el Estado peruano era sumamente complaciente con la contaminación petrolera y casi nadie hablaba del tema, de modo que las compañías operando en esa zona no tenían prácticamente restricción alguna para arrojar petróleo, aguas de formación y químicos varios al río. Cuando acabé de contar esta historia en la reunión de AIDESEP-ORPIO, uno de los dirigentes indígenas, Pepe Fachín, que estaba sentado en la última fila, se levantó y pidió la palabra: “Hermano”, dijo. “Yo soy uno de los sobrevivientes de Vista Alegre, de las muertes que tú estás contando. Mi papá, José Fachín, tuvo once hijos, y todos murieron en ese año, excepto yo y mi hermana Rosa.”



El joven dirigente explicó que después de mi visita, la comunidad siguió mis consejos de no consumir el pescado de la Tipischca Montano ni tomar el agua del río, sino de las quebradas, y no volvió a morir ningún niño de esa enfermedad. Unos días más tarde, en Pucallpa, tuve la oportunidad de participar en una reunión sobre el problema de los indígenas en aislamiento voluntario en las regiones de Loreto y Ucayali. Allí me encontré con un viejo amigo del río Tigre, Beltrán Sandi Tuytuy, también originario de Vista Alegre; él es ahora dirigente de la Federación de Comunidades Indígenas del Río Curaray, donde AIDESEP ha propuesto la creación de una reserva indígena para proteger a los pueblos indígenas en aislamiento voluntario -cuya existencia el Gobierno se obstina en negar, por cierto-.



Cuando le comenté el incidente con Pepe Fachín en la reunión de Iquitos, me explicó que él también había huido de la comunidad por ese motivo, pues dos de sus tres hermanos habían muerto también de la fatal enfermedad, cuando eran adolescentes. Entonces me vino a la memoria, luego de tantos años, el recuerdo de sus dos hermanos muertos, que conocí en los 90 en el internado de Intuto (capital del distrito del Tigre) y con los que mantuve una estrecha amistad durante mis años allí, dada su afición (compartida conmigo) por la selva en general y por las aves en particular. Estos dos hermanos no están contabilizados entre los niños muertos en el mismo pueblo citados arriba, pues murieron más tarde por hepatitis cirrótica (complicación de hepatitis B con cirrosis tóxica). ¿
Cuántos más como ellos habrán ido muriendo en los ríos Tigre y Corrientes a lo
largo de estos años por causas similares, con origen mediato o inmediato en la
criminal práctica de arrojar al río todos los desperdicios de las operaciones
petroleras?

Emilio y Guillermo Sandi Tuytuy, amigos con los que disfruté horas tan gratas por las selvas del río Tigre buscando aves, descansen en paz, y con ustedes los 21 niños indígenas que murieron en la flor de la vida a causa de la ambición humana sin límites, la negligencia, el racismo, y la corrupción. Sé que si en vez de ustedes hubiesen muerto no 21, sino siquiera dos o tres hijos de alguna familia blanca de un barrio elegante de Lima se habría producido un escándalo internacional, y se habría remediado el problema de la contaminación petrolera en el Tigre y el Corrientes muchos años antes… Pero los indígenas tienen que morir por docenas, para que la prensa siquiera les dedique una escueta nota en la página de sucesos…



Y a quienes tenían en ese tiempo a su cargo -y no las ejercieron- las responsabilidades del Estado para dictar las normas de control y supervisar las actividades petroleras, y a quienes regían las políticas en la compañía petrolera y buscaron maximizar los dividendos y los márgenes de ganancias para que los accionistas les felicitasen en sus lujosas convenciones anuales en Houston o quien sabe dónde, Diosito en su misericordia les tenga compasión.


Enviado por Mirna Gómez


jueves, 13 de noviembre de 2008

jueves, 6 de noviembre de 2008

domingo, 26 de octubre de 2008

Ausencia de la Amazonía en la educcación nacional


Reflexiones para la diversificación curricular
Por: Gabel Daniel Sotil García

En la introducción del libro “Panorama Histórico de la Amazonia Peruana, una visión desde la Amazonía”, que escribiéramos con el historiador y periodista Humberto Morey Alejo, hemos expresado lo siguiente:
“Cuando repasamos cualquier libro de Historia del Perú, actual o antiguo, de los que son usados en ambientes escolares, universitarios o generales, es casi nula o muy escueta la información relacionada con la región amazónica que podemos encontrar” (1).
Por su parte, el profesor e historiador José Barletti Pasquale, en la presentación del libro anteriormente citado, expresa “Hace poco se ha publicado un voluminoso libro sobre la Historia del Perú, escrito por destacados historiadores nacionales. Al revisarlo, uno encuentra con tristeza, vacíos en lo que se refiere a los acontecimientos y procesos históricos que han tenido lugar en la Amazonía. De esta manera, una vez más, constatamos que la nuestra es considerada una región sin historia”. (2)
Por mi parte, agrego que no sólo los de historia carecen de información sobre nuestra región, sino todos los utilizados en la educación formal, incluidos los que son elaborados y distribuidos por el propio Ministerio de Educación.
Para mayor abundancia de certificación, hemos revisado tanto el diseño curricular básico que elabora el Ministerio de Educación para el sistema educativo nacional, así como muchos libros en los cuales se aborda, por ejemplo, el tema de los primigenios pobladores peruanos, o el de las culturas prehispánicas en el ámbito selvático, pero hemos encontrado que en su desarrollo, en el mejor de los casos, apenas se hace mención tangencial y deslucida a la existencia de los pueblos y las culturas de la Amazonía. De esa manera, el propio ente rector de la educación en nuestro país se hace cómplice de esta injusticia con la Amazonía, evitando dar importancia a estos Pueblos, aún estando presentes en la dinámica sociocultural nacional.
A partir de esta constatación, podríamos ensayar las siguientes hipótesis explicativas: en primer lugar, quienes los escribieron no disponían de la información necesaria o no le dieron mayor importancia o, en segundo lugar, simple y llanamente, en sus esquemas mentales la Amazonía es inexistente. En cualquier caso, inevitablemente, los alumnos peruanos se forman con una total ausencia de la selva como escenario real, actual e histórico.
Entonces, no es sorprendente que los peruanos (incluidos los amazónicos), en cualquiera de nuestros roles sociales, políticos, administrativos, académicos, etc. ignoremos a esta región; es decir, la tengamos como “no existente” en nuestro imaginario y, por lo tanto, no sea un referente de importancia en y para nuestras decisiones.
Salvo referencias a su exotismo, a sus peligros, al salvajismo de sus pobladores, al atraso de sus comunidades, a su aislamiento, etc. la selva, al parecer, no ofrece más motivos para ocuparse de ella. Y quienes vivimos en ella, incluso, no nos escapamos de esta parcialización y tergiversación de percepción de nuestra propia región. Por ello, el Dr. Marc Dourojeanni, en su libro “Amazonía, ¿qué hacer?” (1) Dice: “...la selva es apenas conocida por la mayoría de los peruanos a consecuencia de la pobreza, de las deficiencias de la educación pública y del bajo nivel cultural en general. A esta realidad no escapan ni aquellos de las clases sociales más pudientes, que se educan en colegios privados y que alguna vez han visitado Iquitos o algún otro lugar de la Amazonía. Más aún, la ignorancia sobre el tema alcanza inclusive a los que radican en las rápidamente crecientes urbes de la propia selva, los que en su mayoría, jamás han puesto un pié en el monte. Es así como la Amazonía continúa siendo, hoy como en el pasado, inspiración para las más disparatadas opiniones y fantasías”.
A despecho de nuestros mapas, que colocamos en aulas, colegios, oficinas, etc., en donde la selva aparece ocupando los dos tercios de la superficie de nuestro país y pintada generalmente con un imponente color verde, en nuestros esquemas mentales sólo existen la costa y la sierra como escenarios de hechos históricos y actuales.
Es decir, todo un caudal de acontecimientos, más grande que el mismo río Amazonas, queda fuera del conocimiento, análisis y reflexión de los peruanos, a causa del centralismo y de la obnubilación de la casta conformada por quienes tienen el poder, en sus diversas formas, en nuestro país y que se han formado con una visión obsoleta del mismo, de la cual son víctimas.
Una información de calidad tan deficitaria, con vacíos tan amplios y profundos, es evidente que no nos capacita socialmente para tomar adecuadas decisiones a fin de elaborar proyectos factibles que nos permitan superar las actuales situaciones de indetenible destrucción de nuestra riqueza ambiental y cultural y de incomprensible pobreza y extrema pobreza en nuestra región, muy a despecho de la abundancia de nuestra grandes potencialidades, recursos naturales que poseemos y de nuestros logros históricos, germinados en la intimidad más profunda de nuestra propia realidad amazónica.
(1) Pág. 19, CETA, Iquitos, 1990
Exposición del autor en el XI CONEED

martes, 14 de octubre de 2008








Vivencia Alto Amazónica
Notas sobre los Quechua – Lamas


Grimaldo Rengifo V.


Introducción


A cada Etnia le corresponde una forma del mundo. Cada pueblo tiene diferentes capacidades de percibir y sentir, y vive el mundo a su manera. El mundo no es único, existen tantos mundos como etnías existen, por ello nos parece que la noción de una cultura única y universal es impropia. La cultura es un modo singular de estar y criar el mundo y se distingue, de un pueblo a otro, por la particular manera que tienen sus comunidades humanas de vivenciar sus relaciones con la naturaleza.



Sin embargo, los pueblos no llegan a ser identidades con bordes precisos; no es fácil decir aquí empieza y aquí termina un pueblo que pertenece a una esfera cultural determinada.



Cada pueblo particularmente en la amazonía, por su propio modo de ser conversador, tiene mas allá de sus localismos, una apertura hacia otros pueblos que se expresan en un entretejido de relaciones que permiten el enriquecimiento de todas las culturas que hacen al pacha (tejido) cultural amazónico. No existe en este sentido culturas puras ni cerradas, pues todas, conservando su propio tono mantienen expresiones que a otras tradiciones, y que han sido recreadas dentro de su propia laya o modo de ser.


El modo de ser tiene que ver con la lengua, los gestos, las comidas, la vestimenta, la manera de hacer chacra, etc. pero también con las características que sume la conversación con el monte y el diálogo con sus deidades. Ninguno de estos aspectos vale por separado para definir a un pueblo.


En la amazonía alta existen numerosos grupos étnicos. La nuestra es una aproximación desde la cultura quechua-lamista, un pueblo que tiñe con su forma de vivenciar el mundo la vida de las poblaciones rurales asentadas en el piedemonte amazónico del departamento de San Martín, al punto que es difícil –desde la vivencia campesina- establecer vivencias culturales precisas entre los quechua lamistas y los demás pobladores rurales.


Llamamos selva alta o amazonía alta –o también rupa rupa- al espacio de intersección geográfica y cultural que existe entre los andes altos y la amazonía baja u omagua una región clave en el equilibrio ecológico de los dos grandes ecosistemas que la rodean y cuyos pueblos , en particular los quechuas lamistas comparten atributos de origen andino como amazónico. Cultivos y prácticas culturales de esta región corresponden al espacio amazónico como andino , existiendo los caminos de las semillas, que conectan de un modo fluido una región con otra. La originalidad propia se ha beneficiado de los aportes externos, destacando la gran capacidad de diálogo, intercultural de sus pobladores.

Esta zona ha sido y es, como muchas de la selva, influenciadas por el pensamiento y acciones modernizantes. La modernidad no ha surgido en Chazuta, pero en Chazuta como en Jepelacio o Tocache viven la modernidad (evangelización, monocultivo, escuela). Ciertamente somos protagonistas de la modernidad ella surgió en Europa occidental como expresión de una serie de fenómenos, lo que experimentamos aquí es la modernización , es decir el traslado compulsivo de una cosmología particular, que se erigió como la verdadera y única , hacia otras áreas del planeta, que tiene - como los quechuas lamistas- una manera particular de ver el mundo.
Este traslado compulsivo de una manera particular de ver el mundo es parte del fenómeno de colonización político económico, pero también cultural, que padecen todavía hoy nuestras poblaciones. La colonización no es una cosa del pasado, es su forma la que ha mutado. El colonizador en su versión inicial no está mas en estas tierras pero es un lugar común que la clase política local y las instituciones oficiales basan sus argumentos en una visión externa y ajena a nuestro modo ser , y por esta vía –propuesta como la única- limitan el brotamiento y vigorización de nuestras expresiones culturales propias.


Este artículo es un esfuerzo por sustentar una posición de respeto y cariño por nuestro modo de ser, el modo de ser de los quechua lamistas que en la práctica tiñe el modo de ser del selvático sanmartinense. Es un intento de presentarlo contrastando las cosmovisiones modernas con la local, en particular desde la firma que toman las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Esto no quiere decir que no exista interacciones culturales.


De hecho hay elementos propios de otras culturas que están incorporados en la práctica cotidiana de los pobladores quechua lamistas. Pero estas prácticas se hacen desde una vivencia no fundamentalista que permite recrear lo ajeno desde la visión propia. La vida quechua lamista muestra que las incorporaciones no dan lugar a una muestra o mestizaje sino mas bien a una simbiosis en lo que `procura que lo externo se recre de modo saludable en el paisaje de la región. Este modo de ser de los denominados “nativos” es lo que nos permite hablar todavía, en la actualidad, de los quechua lamistas. Es eta visión propia del mundo que trataremos de mostrar a partir de algunos de sus rasgos.


LA VIVENCIA QUECHUA LAMISTA
Es esta vivencia, la naturaleza es llamada monte (sacha en quechua local), en la que viven una diversidad de animales, plantas ríos, pero también deidades. Estas deidades son llamadas mamas espíritus del monte, que son –en la visión corriente de los pobladores- seres con cualidades y características particulares que aparecen en ciertas circunstancias para conversar con los miembros de la comunidad, humanas o runas. Estos espíritus no son seres metafísicos, inmateriales y trascendentes, para el quechua lamista son patentes y evidentes, son los guardianes del monte. Cualquier incursión de chapaneo por miembros de la comunidad humana tendrá en consideración a estas deidades a quienes se les solicita permiso para acceder a los productos que nos brinda la sacha. Deidades son también los cerros, como el Waman Wasi, guardián protector de los quecha lamistas.

De este modo el mundo, en la visión del selvático de esta región, esta integrada por tres colectividades: la humana o runa, la naturaleza o sacha y la de las deidades o espíritus. Entre estas tres colectividades se establece una relación de conversación para la realización de cualquier actividad, sea para chapanear , realizar una sanación o para hacer chacra.. la chacra quechua lamista es una recreación de la naturaleza y como tal también es diversa; es decir alberga numerosos cultivos y variedades de cada cultivo y se los cria no en cualquier lugar, sino allí donde conviene, dependiendo de las características del terreno y de las circunstancias que atraviesa el agricultor . En la tradición hacer chacra implica pedir permiso al monte y a klas deidades para ello. Existe todavía una serie de secretos para la siembrede plantas que revelan una visión del mundo en la cual la voluntad del hombre no es suficiente, sino que además se debe tener en cuenta la luna, los ciclos de la naturaleza y una conducta humana que se sintonice con el modo de ser ce cada planta (el monocultivo es ajeno a la tradición).


Esta manera de estar en el mundo vive en sus prácticas agrícolas: en el chapaneo, en el mijaneo, en las festividades, en sus conversaciones, en sus cuentos, y leyendas y particularmente en sus rituales. A partir de ellos podemos hacer un esfuerzo de presentación para mostrar algunos de sus rasgos. La muestra no es la única ni la verdadera forma de hacerlo. Sólo es un camino cuya único propósito es abrir la conversación, especialmente en aquellas personas que han pasado por el sistema educativo y cuya percepción del mundo esta afectada por la manera moderna de apreciarlo. No es un artículo para campesinos y curanderos, pues de ellos aprendemos. Este artículo es para estimularla conversación en gente educada con ganas de de desaprender –como decía Gandhi- lo que la colonización nos inculca. De modo que lleguemos a estar en condiciones de establecer una relación de equivalencia con todos los paradigmas cognoscitivos actuales. Por esta razón es que hacemos una presentación contrastada y por cierto esquemática e inicial, entre ambas visiones del mundo.


MUNDO VIVO
“Cuando el monte escucha tiros se hace oscuro, se embravece” dice don Asunción en esta visión del mundo los seres que habitan la naturaleza tienen la cuyalidad de estar vivos y ser personas. El monte, como el agua y las lluvias no sólo son seres vivos, sino que son personas dependiendo de su intensidad la lluvia puede presentarse bajo su forma de macho o de hembra, para citar un ejemplo. Don asunción dice que el monte se embravece dándonos a entender con esta expresión que para el su pacha o mundo local no es inerte o sin vida, sino es un mundo de personas, un mundo sensible y emotivo capaz de reaccionar al mal o al buen trato. Es un mundo también con caprichos donde se vivencia lo inesperado como lo normal. Los miembros de la comunidad humana se sintonizan con las características que asume el monte y conversan con él sin ánimo de transformarlo, sino mas bien con ánimo de sintonizarse, de vivir en simbiosis con él. El selvático vive el monte en una relación de equivalencia profunda. “El monte no te da sino te conoce” nos decía Zózimo Shupingahua de la comunidad de San Miguel de Rio Mayo. El monte como cualquier persona requiere de un trato cariñoso, pide un precio acto de conocerse para poder dialogar, para poder redistribuir y reciprocar bienes. Zózimo agregaba que esta conversación se iniciaba con un ritual de invitación de un “mapacho” (cigarro de tabaco no industrializado), al monte, él nos decía que:

“Al cigarro primero se le fuma y ese pucho, después que terminamos, se le prende en una estaca en la misma trocha, o sea donde andas. En la punta de la estaca abres para que humee por los cuatro vientos se canta ikarus solicitando su
permiso".


“Pedir permiso” al monte, a un ecólogo moderno le puede sonar a creencias sin mayor sentido que recrear la tradición, pues para él cazar una mariposa no tiene mas pretensión que aumentar su conocimiento de la naturaleza, y si se trata de pedir permiso se pedirá al propietario del monte, pero no al monte mismo. El monte para él es un recurso, algo que está allí en la naturaleza para ser investigado; pero el monte no “habla”. La naturaleza habla en el experimento y sólo para contestar a las hipótesis del experimentador.


Es notorio en la visión del quechua lamista que una forma de vida participe también de otras, de modo que nadie es suficiente por sí mismo. Es sólo en la relación con su entorno que uno es alguien y puede realizarse.


Pero aún más. Toda forma de vida participa también de otras, es heterogénea en “sí misma”. Esto es particularmente relevante en los rituales. En una circunstancia en una deidad, como la yacumama, se puede presentar como runa, o un runa como otorongo sin que sea vivenciado como mutando de forma, sino como la emergencia de formas que anidad en un mismo cuerpo. Algunos clasifican estas expresiones como si se tratara de supersticiones, de creencias, es decir como algo que existe solo en la imaginación de la gente, tratando de este modo, la vivencia local, desde el lente de la objetividad racional.


MUNDO COMUNITARIO
“Todo depende de entenderse con la semilla. Son como nosotros, les gusta viajar y reencontrarse con su familias” dice don Viviano Ruiz, campesino de la comunidad de Las Flores, en el río Mayo. En la cultura Quechua Lamista todo tiene familia, todos estamos emparentados. El parentesco no solo es una cualidad humana, sino que es un atributo de todo cuanto existe, incluyendo por cierto, a las semillas. En la región es común escuchar que el agua tiene su madre la (yacumama). Esta madre no necesariamente es otra persona de características similares.la madre del agua por ejemplo es una serpiente. Igual que la madre del monte es la sachamama, otra boa descomunal.


Los parientes en la visión quechua lamista, no son seres necesariamente del mismo género o especie sino que pueden ser seres de especies diferentes. Aquí la madre del pan del árbol es un ser con características humanas, estamos en un mundo poroso, donde un ser puede al mismo tiempo y en las mismas circunstancia participar de los atributos del otro sin que necesariamente el que habla de este modo caiga en contradicción. En esta vivencia deidades como el yacuruna puede presentarse bajo diversas formas. . Entre los habitantes de esta parte de la selva hablar de este modo es la cosa más natural del mundo. Vivimos pues en un mundo de comunidad, una colectividad que no se agota en el ámbito humano sino que abarca todas las comunidades que conforman el sacha, así uno puede ser familia tanto de un ser natural como de un espíritu. Es de observar que la familia aquí es un concepto bastante amplio.

MUNDO INMANENTE
”El mashonaste es un árbol que tiene por madre a una vieja tipi tipi (rotosa). A la mamá se lo ve cuando se toma la purga” dice Rosmery Salas, del pueblo de San Antonio en el río Mayo. Lo sagrado, lo espiritual, en el mundo andino-amazónico no es algo que esta fuera del entorno real. Las deidades o espíritus son patentes y evidentes, es decir se muestran, están en el mundo y se les puede ver. Para acceder a este mundo la razón es un estorbo pues no se trata de explicar, es suficiente abrirse al mundo y dejar que este penetre por los sentidos en una relación marcada por la emoción.
Estos son estados normales en el mundo del chacarero, pero florecen cuando se toma la purga (plantas medicinales),. La visión se acrecienta y florece en el ritual , en las sesiones de Ayahuasca, o cuando se toma medicina. Todo el mundo sensitivo y efectivo alcanza su plenitud en estas ceremonias.



Lo espiritual no es algo que trasciende y que se accede por la fe en lo sobrenatural, sino por lo contrario, es patente, cercano e inmediato y puede ser percibido sensorialmente. Se trata del mundo de la precepción y la emoción que se despliega cuando se dieta cuando el cuerpo esta como dicen los campesinos, limpio. En este mundo no existe el más allá, lo sobrenatural; todo es naturaleza. La sacha es naturaleza como también lo son los humanos y los espíritus. Todo está acá.


En un mundo así se puede conversar con la naturaleza tal cual es.la naturaleza no es vista como una arcilla transformable a imagen y semejanza de una imagen ideada o de una utopía construida. Se vive el mundo sintonizándose con la naturaleza y los espíritus. En las comunidades quechua lamistas las actividades se empatan con los ciclos mismos de la naturaleza a diferencia de la visión moderna en la que el hombre se libra de la determinación de lo natural.


RELIGIOSIDAD PANTEISTA
Una de las cualidades centrales de la cultura Quechua lamista es su no fundamentalismo, su no presencia en una verdad única. Ausente de libros y textos sagrados, la religiosidad, ese modo de vivir con cariño y respeto a todo cuando existe, se despliega en las vivencias cotidianas y en las ceremonias rituales. A las deidades del monte a los cerros deidad se ha incorporado la religión católica con los santos, Cristo y la virgen María. En la mesa ritual del curandero nuestro están los santos y la cruz, incluso Dios, pero también están las plantas deidad, los espíritus de los maestros, curanderos y las ánimas de las plantas. Esta todo el microcosmos selvático. Esta conducta plural y respetuosa de la diversidad no ha tenido su correlato en las agrupaciones religiosas.

A esta religiosidad nativa se accede por la vivencia, por esa relación de inmediatez de las cosas que hace que uno y la cosa misma sean uno solo. Esta “fe popular” se expresa en el cariño y respeto a los ríos, a las plantas, las personas y las deidades cristianas. No se expresa a través de actos intelectuales y de adoración a seres invisibles y trascendentes.

MUNDO PANCULTURALISTA
Usamos la palabra cultura en el sentido que nos da la raíz de esta palabra, que viene del Latín: cultus, que significa, entre otros aspectos, cultivar. En la tradición de los pueblos quechua lamista se habla de cultiva y criar como sinónimos. Es común escuchar “estoy criando esta planta” como indicando: cultivo, protección aliento, amparo. Es decir no como una acción de transformación de la naturaleza para producción bien de consumo, sino como una relación de cariño, empatía y consideración a un ser vivo, a una persona que requiere cuidados para prosperar. Resto adquiere particularidades especiales cuando se trata de plantas deidad, vegetales que poseen atributos especiales en la sanación de los miembros de la comunidad humana.


Los curanderos y maestros saben decir además: “el que te ha curado no soy sino esta planta” como queriendo advertirnos que en esta visión del mundo no solo curan los miembros de la comunidad humana, sino también los miembros de la sacha o monte, es decir de la naturaleza, y también las deidades.


En este sentido el hombre cría a la naturaleza pero también se siente criado por ella. En resumen todos crían, y siendo así, el cultivo, la crianza no es una acción que se orienta a un sujeto activo a otro pasivo para transformar a éste último, sino una acción recíproca en la que al criar se es también criado. La sabidurías no es pues solo tener la capacidad de criar, de sintonizarse, de empatarse con la conversación , las prácticas y los gestos de los demás, sino está en la virtud de dejarse criar, de ser cultivado y sentirse no el rey de la creación, sino mas en este mundo.. Se accede al camino de la sabiduría si sabemos conversar no solo con los humanos sino también con la naturaleza y las deidades.


EL CAMBIO RECREATIVO
A diferencia de aquellos que ven las culturas amazónicas como mundos prístimos, puros e intocables en oposición al mundo moderno de cambios rápidos, de saltos cualitativos, y de perfeccionamientos sucesivos, deberíamos decir que los pueblos, de saltos cualitativos y de perfeccionamientos sucesivos, deberíamos decir que los pueblos de cultura original como los quechua lamistas también cambian pero el sentido y la orientación del cambio es diferente al cambio industrial moderno.


En principio se trata de comunidades agrícolas. La agricultura y con ella el monte son los escenarios que anudan a las demás, se puede decir que el núcleo de la vida se halla en la chacra y en el monte. En esta dirección el cambio es una mutación que sigue los ciclos de regeneración de la sacha. Una siembra no es igual de un año para el otro, pues lo que se hace se empata con los ciclos de los suelos y de la propia regeneración natural. No es un cambio artificial que sigue los ritmos de la producción industrial en su brusca transformación de los ciclos de la naturaleza, sino que cambia en conversación con los ciclos climáticos y astronómicos atados al ciclo agropecuario. La gente se guía por la luna para sembrar. Es una comunidad en la que no se ha obrado la independización de la naturaleza sino que es parte de ella. Las comunidades humanas acompañan a la naturaleza y se sienten acompañadas por ella.

En concordancia con lo anterior diríamos que el cambio es recreativo. Recrear es volver a lo de siempre pero de modo renovado.

Versión completa en el libro "Hacer brillar la chacra" Agricultura campesina Alto Amazónica San Martín.Páginas 113 - 140. Grimaldo Rengifo V. Editorial PRATEC



domingo, 5 de octubre de 2008



Los bosques en peligro: ¿el triunfo del pragmatismo?



Santiago Pedraglio

Los decretos legislativos 1090 y 1064, al permitir que los bosques desforestados (“tierras forestales sin cobertura boscosa”) sean vendidos y posteriormente dedicados a la agricultura, abren la posibilidad de que se incremente la deforestación en una medida sustantiva.
En el país hay aproximadamente 10 millones de hectáreas de tierras desforestadas, que representan alrededor de 14% del total de los bosques (más de 70 millones de hectáreas). Una evaluación apresurada llevaría a pensar que no hay motivo de alarma, pues “no es mucho” lo que se pretende vender.Sin embargo, hay dos apuntes claves. El primero es que antes de la dación de esos decretos el régimen legal permitía entregar en concesión las tierras deforestadas; la novedad es que ahora se da luz verde para su venta.
El segundo es que con esto se alentará la deforestación con el claro propósito de poder vender el bosque. Existe, pues, el riesgo de que se establezca un círculo perverso: que los intereses particulares arrasen con millones de hectáreas y que los 10 millones actuales se conviertan en una cifra del recuerdo.
La capacidad de control del estado sobre los recursos naturales y los bosques en particular es a todas luces deficitaria. Este hecho no es una novedad. Desde hace décadas funcionan en el Perú la tala y el comercio ilegales de la madera, y el estado ha sido un cero a la izquierda para controlarlos.
Es fácil imaginar qué sucederá con la deforestación cuando entren los grupos económicos más poderosos. El proceso tiene tanta fuerza que ya está en proceso la compra-venta de tierras en Ucayali, Madre de Dios y la selva central. El efecto de la deforestación masiva tendrá un gran impacto sobre la fauna y flora y sobre la población que vive desde siempre en esos espacios, por más que el gobierno considere que son inexistentes: se sigue pensando en la selva como una región desocupada.Los decretos mencionados tienen todos los visos de ser inconstitucionales. La Constitución señala (Art. 66), que el estado es propietario de los recursos naturales y que no se pueden vender. La Ley Orgánica de Aprovechamiento de Recursos Naturales considera, a su vez, que las aguas y las tierras forestales (con o sin bosque) son también recursos naturales y que por lo tanto tampoco se pueden vender (cosa que están permitiendo los decretos comentados).
Sería muy importante que la Defensoría del Pueblo, que tan importante papel tuvo
a propósito de la reciente protesta de las comunidades nativas se pronuncie
sobre este tema.
Fuente: Diario Perú 21

miércoles, 17 de septiembre de 2008







Ética y Cultura Ambiental Amazónica: ¿Moda o Estilo de VIDA?

Por: Karina Pinasco Vela,
MSc Amazónicos por la Amazonía - AMPA


Este 28, 29 y 30 se realizó en San Martín el I Congreso Regional de Estudiantes “Ética y Cultura Ambiental”, organizado por el Proyecto de Educación Ambiental del Gobierno Regional y el colegio Virgen Dolorosa, asistieron más de 200 estudiantes entre 11 y 15 años de todas las provincias incluso de lugares tan golpeados y alejados como Madre Mía. Me invitaron para dar justamente la ponencia del título de esta nota.

Antes de mi presentación me tocó escuchar a un sacerdote que con mucho acierto habló de la Iglesia & Ambiente y la enorme responsabilidad de los seres humanos de seguir el ejemplo de Francisco de Asís, personalmente me hizo recordar mi época de catequista & universitaria y mi lucha entre la ciencia, la fe y la posibilidad de conjugar - unir mi VOCACIÓN con mi MISIÓN.

La canción de la nueva civilización del amor me hizo meterme aún más en la presentación que con tanta dedicación hice por tratarse de chicos de la edad de una de mis hijas . Ya en mi participación mostré la belleza del paraíso amazónico, incluso con citas de los historiadores dando cuenta que la pobreza no existía en los pueblos indígenas a la llegada de los europeos, no conocían en hambre, y luego mostré que ha ido pasando con nuestro paraíso, y caí en cuenta en las palabras del Premier mencionando que son necesarias medidas legislativas para sacar de la pobreza a los pueblos amazónicos, y pensaba ¿de qué pobreza hablamos si nunca fuimos pobres?, comenzamos a serlo cuando nos impusieron modelos de desarrollo que no se adaptaban a nuestra realidad, cuando desde un escritorio, en una ciudad gris, impulsaron políticas económicas y sociales absurdas que comenzaron a destruir a nuestra madre tierra, a transformar nuestra cultura desde lo más sencillo que era nuestra variada dieta rica en nutrientes sacada de nuestros ríos y bosques, a un vaso de leche y a atún con fríjoles que generó dependencia y se han perdido valores extraordinarios, y ahora lo poco que queda lo quieren terminar de exterminar concesionando o vendiendo nuestros bosques para minería, petróleo, monocultivos, biocombustibles, etc., cuando del bosque depende la VIDA del poblador amazónico, comenzando con el agua, que ahora escasea en nuestras ciudades, como lo leen, en plena amazonía sanmartinense, la más deforestada de las regiones; las fuentes de agua se están secando, y les cuestionaba a los chicos si esto era justo, y la respuesta lógica era NO, por supuesto y la siguiente pregunta fue ¿de quién depende que las cosas tomen otro rumbo?, pues su voz no se dejó esperar: NOSOTROS, a grito en cuello, qué orgullo, el mensaje estaba llegando; somos los únicos, siguiendo el ejemplo valiente de nuestros hermanos indígenas que salieron a defender, no su territorio, sino su VIDA, en los últimos acontecimientos, de ahí la necesidad de construir nuestros propios modelos de desarrollo, desde adentro, debemos cambiar nuestros hábitos de consumo y algunas manifestaciones culturales dañinas, como la tala y quema en la preparación de las chacras, sabemos que todos tienen derechos pero no es ético que por beneficio de una familia o una empresa se pele o contamine una cabecera de cuenca que va a perjudicar a miles de personas río abajo.

Hablar de Amazonía se ha vuelto una moda, todos tienen algo que decir sobre ella, hasta los que solo la ven como una fuente de riqueza, Amazonía es un SER que siente, que sufre, que vibra, que necesita más que nunca de amazónic@s desprendidos, comprometidos, que seamos capaces de ser COHERENTES y CONSECUENTES con nosotros mismos y con el medio donde vivimos.

Karina Pinasco Vela,
MSc. "Conservamos la Vida, para compartirla contigo"

martes, 16 de septiembre de 2008



España y la reconquista del Perú

Escrito por Jorge Zavaleta, Lima

Cuando cayó el Muro de Berlín en 1989, España también inició la reconquista económica de América Latina. Ahora es el primer inversionista en esta Región. El panorama económico de Perú, con tasas de crecimiento del PBI estimadas en 6.5% en el mediano plazo, son un factor clave para mejores calificaciones, informa el diario especializado Gestión.

Al capital español le va muy bien por estas tierras. Diez empresas anuncian una segunda ola de inversiones en Perú para impulsar saneamiento, infraestructura portuaria y de aeropuertos, servicios, consultoría,hotelería, inmobiliario, agro exportación, entre otros.

La primera ola de inversiones españolas fue promovida en los noventa por el autoritario régimen de Alberto Fujimori. “Voy hacer del Perú el país más seguro del mundo para la inversión extranjera, inclusive mayor que en Estados Unidos” declaró en 1993 a Cambio16, el hoy juzgado por un tribunal por delitos de lesa humanidad y corrupción generalizada. La acelerada privatización facilitó la subasta de las empresas públicas. La primera en llegar, en 1994, fue Telefónica. Con poco más de 2 mil millones de dólares adquirió la Compañía Peruana de Teléfonos y Entel Perú, importe que fue recuperado en solo 2 años.

Luego fueron comprados el Banco Continental por el grupo español BBVA y la refinería La Pampilla por REPSOL.

En 1999 los bancos Santander y Central Hispano se fusionaron. El BSCH se convirtió en la segunda mayor gestora de fondos de pensiones en el Perú - con el 29% de la cuota del mercado de pensiones- y la fusión de la sociedad Unión con Nueva Vida.
Las inversiones españolas están hoy concentradas en los sectores de comunicaciones (84%), energía (9%) y finanzas (7%).

Según encuestas, la privatización en las telecomunicaciones es la que relativamente funciona, debido a la intensa presión pública, el ingreso de la competencia y la normatividad en el organismo regulador. Osiptel informa que el Perú cuenta a junio del 2008 con 18 millones de celulares (por cada 100 peruanos 65 disponen de por lo menos un teléfono móvil). En telefonía fija hay 2,74 millones de líneas.

El nuevo flujo de inversión de España es atraído por proyectos de construcción de hospitales de Essalud, bajo asociaciones público-privadas, de saneamiento como la planta de tratamiento de agua de Taboada y el sector energético. Otras empresas están a la expectativa de los avances de Bioterra que trata de incursionar en biocombustibles o en gas natural.

Este favorable clima es fruto de un trabajo bilateral a lo largo de la presente década. Se han dado visitas recíprocas de los presidentes de Perú, del Rey de España, del jefe de gobierno y múltiples misiones empresariales. Las cumbres Iberoamericanas, las de UE, América Latina y el Foro de Cooperación Asia Pacifico- APEC, facilitan el conocimiento de las tendencias en liberalización y facilitación de inversiones.

España, Estados Unidos y el Reino Unido son las principales fuentes de inversión hacia el Perú. En esos países se origina el 65% del stock de inversión.
Entidades académicas de prestigio indican que en Perú y gran parte de Sudamérica la privatización no cumplió sus objetivos. Las privatizaciones no generaron ni inversión, ni desarrollo y tampoco se extendieron los servicios a los más pobres. Las utilidades que remesan las empresas a sus países de origen superan con amplitud al monto de las inversiones.

Por ello, en lo que va del presente siglo, la tendencia en esta Región es que las empresas vuelvan al sector público, aunque el Perú es un caso sui géneris, donde continúan las privatizaciones. Todavía cuenta con 34 empresas públicas, aunque, recientemente, se observa que la estatal Petroperú está trabajando en asociación con empresas privadas – como la Repsol – en la construcción de oleoductos en el norte y nororiente peruano para reflotar Talara y convertirla en la refinadora más grande del país y así tratar de no depender de las importaciones de diesel.

La realidad indica que la inversión privada no es rentable en la extensión de los servicios a los más pobres. Por eso los sectores laborales rechazan la privatización de los servicios de educación, salud, agua y electricidad.

Otro elemento adverso es la corrupción. Los contratos de 20 a 30 años facilitan gran rentabilidad, y posibilitan sobornos y arreglos entre el poder de turno y el empresario.
La cooperación española
El 1879 se establecieron las relaciones diplomáticas entre el Perú y España, las cuales fueron quebrantadas durante la guerra civil de 1936 y se reanudaron tres años más tarde.A partir de los cincuenta, se suscribió el Acuerdo Comercial que introdujo el componente económico en la agenda bilateral. A fines de los noventa se alentó programas de microcrédito y de conversión de la deuda externa en proyectos de lucha contra la droga. También se apoya al sector turismo, intercambio cultural, más frecuencias de servicios aéreos. Lamentablemente en el 2000 se modifica el Convenio de Doble Nacionalidad de 1959 que ha complicado hoy la presencia en España de un importante número de peruanos.

El "Convenio Bilateral sobre Promoción y Protección Recíproca de Inversiones" fue suscrito en España el 17 de noviembre de 1994 y se encuentra vigente desde el 17 de febrero de 1996.

A pesar de la contracción de fondos, el Perú es el mayor beneficiario de la cooperación española en el mundo, tanto en términos cuantitativos como cualitativos.

El Perro del Hortelano
El gobierno peruano con su política de inversiones en la Amazonía, denominada “El Perro del Hortelano” por el propio presidente Alan García, ofrece al capital grandes bosques tropicales, con numerosas especies madereras de calidad y alto valor comercial y beneficios de la actividad agrícola a las plantaciones forestales.

Proinversión estima que el potencial para exportar supera los 3,000 millones de dólares anuales de madera y sus derivados, a un mercado mundial que supera los 100, 000 millones de dólares y ocupación permanente a más de 400 mil personas. El país tiene 78,8 millones de hectáreas de bosques naturales y más de 8 millones de hectáreas de tierras aptas para la reforestación.

Calificaciones de riesgo.
De los países latinoamericanos sólo Chile, México y recientemente el Perú han alcanzado el grado de inversión.
El panorama económico de Perú, con tasas de crecimiento del PBI estimadas en 6.5% en el mediano plazo, son un factor clave para mejores calificaciones, informa el diario especializado Gestión.

Pero la pobreza ha bajado muy poco -39.3% en 2007 de 48.7% en 2005-. Hay centenas de distritos donde es nula la presencia del Estado. La sociedad sigue muy fragmentada en términos sociales, económicos y étnicos. El sistema político es frágil, con partidos e instituciones que no gozan de la confianza ciudadana. El partido aprista, en su segundo mandato, pondera demasiado las actuales fortalezas macroeconómicas, que dependen de los precios internacionales de las exportaciones de sus minerales y productos agrícolas con escaso valor agregado.

DatosLa población es consciente que la macroeconomía funciona pero con magros beneficios para la mayoría. El descontento popular crece porque poco se avanza con la prometida reforma del Poder Judicial, la reducción de la alta informalidad de la economía y la atávica y endémica corrupción. Un informe titulado “El Pacto Infame” del Instituto de Estudios Peruanos señala que aún no se ha investigado, por ejemplo, los destinos de 14 mil millones de dólares que la administración fujimorista, logró con la privatización.
La balanza comercial con España es superavitaria para el Perú en US$ 705.7 mlls. en el 2007, un 34.2% más que en el 2006.

A junio del 2007, el stock acumulado de inversión española en el Perú es de US$ 4,622.26 millones.
Las empresas españolas están interesadas en el aeropuerto del Cusco, en los puertos de Paita y Pisco.
El Grupo Isolux Corsan se adjudicó en abril último la buena pro de una concesión para líneas de transmisión eléctrica.
1,242 millones de dólares fue el intercambio comercial durante el 2007.
Al 30 de junio de 2007, el stock de inversión extranjera directa en Perú supera los US$ 15 373 millones. Se trata de inversiones efectivamente realizadas.




viernes, 12 de septiembre de 2008

Perú: La restitución de los derechos de los nativos tiene un largo camino por recorrer

Si bien los pueblos originarios de Perú han logrado que el Congreso de la
República derogue los decretos legislativos N° 1015 y N° 1073, todavía la
protección de sus derechos y sus tierras no está completamente asegurada.

EL COMIENZO DEL CONFLICTO:
Luego de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, el Congreso Peruano le concedió al Poder Ejecutivo la facultad de implementar dicho tratado a través de la Ley de Delegación de Facultades, Ley N° 29157.

A fines de junio, el poder ejecutivo, excedido en sus funciones otorgadas por la mencionada ley, firmó una serie de decretos que ponen en riesgo los derechos de estas comunidades sobre sus tierras y recursos naturales.

Uno de los más controvertidos ha sido el Decreto Legislativo N° 1015 que hacía infinitamente más fácil la disposición de las tierras comunales ya que solo exigía el voto del 50% de los asistentes a la asamblea comunal, no del total de sus integrantes. Si este decreto no hubiese sido derogado por el congreso, la disposición (venta o arrendamiento) de terrenos comunales hubiese sido más sencilla que la disposición de de las tierras privadas en manos de varios dueños.

Por ello, el pasado 9 de agosto, las comunidades nativas de la Amazonia Peruana iniciaron distintas medidas de protestas como paros, bloqueos y movilizaciones en la zona norte y sur del país.

Como ejemplos de las acciones que se realizaron, cabe mencionar la realizada por la etnia aguaruna- huambisa de la provincia de Condorcanqui – Amazonas que tomó la estación petrolera Nº 5 de Petroperú, ubicada en la comunidad “Félix Flores”, distrito de Saramiriza, provincia Datem del Marañón. Por esta medida, se dejó de bombear crudo del oleoducto Nor-Peruano. Mientras que el grupo étnico Machiguenga bloqueó el paso fluvial en el bajo y medio Urubamba, distrito Echarate, Quillabamba, Cusco y reteniendo una embarcación del Proyecto del Instituto de Manejo del Agua y Ambiente (IMA) y otro barco de carga de combustible de Pluspetrol.

La dirigencia de Aidesep (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana), organización indígena nacional que convocó al paro, manifestó que el mismo se iba a levantar cuando el gobierno tenga en cuenta sus demandas y denunció que los pueblos originarios de la Amazonía Peruana vienen sufriendo constantes atropellos a sus derechos elementales sobre sus territorios por parte del Estado Peruano y subrayó la responsabilidad del Presidente Alan García en estos hechos.

Las reacciones a estas protestas, en cierta porción de la sociedad, han sido excesivas y pueden considerarse hasta xenófobas. En este sentido se han acusado a los protestantes desde adversos al desarrollo, del progreso y la tecnología, hasta de primitivos que ahuyentan la inversión privada y por tanto han elegido la atroz condena de vivir para siempre en la pobreza (Roger Rumrrill, Pueblos indígenas: pobreza y modernidad, Diario La Primera). Pero, ¿Que dirían estas mismas personas si el derecho de propiedad de sus casas y tierras se viera amenazado?

¿CONFLICTO EN VIAS DE RESOLUCION?
El 20 de agosto pasado la comisión de Pueblos Andinos del Parlamento le dio un respiro al conflicto presentando una propuesta de ley que deroga las leyes 1015 y 1073 y los dirigentes de Aidesep se comprometieron a una tregua en las protestas para dar espacio al dialogo con el gobierno. Mientras que hacia fines de agosto, y tras haber rechazado la intervención del Ministro de Ambiente, los dirigentes de las comunidades nativas firmaron un acta de acuerdo con el Congreso de la República en la cual se crea una comisión multipartidaria para estudiar la situación de los pueblos indígenas.

Esta acción del Parlamento ha generado enfrentamientos tanto entre los poderes legislativo y ejecutivo, como dentro de este último. En este sentido, el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, afirma que el gobierno todavía evalúa si observará la ley que deroga estos controvertidos decretos, contradiciendo abiertamente al Ministro de Ambiente, Antonio Brack. Pero esta potestad es solo del Presidente Alan García.

Por otra parte, cabe recordar que estos son solo dos decretos de los más de 35 que las comunidades nativas reclaman que lesionan sus derechos y que violan la Constitución y diversos tratados internacionales, por lo que deberemos esperar arduas negociaciones entre los distintas partes para ver el fin de este conflicto.

Fuente: www.bicusa.org

www.amazoniamagica.com

viernes, 5 de septiembre de 2008



Comentarios a la entrevista de Juan Ossio

Por: Alberto Chirif

Felicito a mi colega Frederica Barclay por sus agudos comentarios sobre las declaraciones y el papel jugado por el antropólogo Juan Ossio en los últimos años. Es a partir de ellos que me animo a añadir algunas consideraciones sobre el tema.

Cuando vi por primera vez que se entrevistaba a Juan Ossio sobre el tema del reciente levantamiento indígena, pensé que, una vez más, se trataba de ese recurrente error de los periodistas de consultar a personas teniendo en cuenta su profesión, pero no su especializació n, ni dedicación vital. Así, a un médico le pueden preguntar sobre dolencias del corazón, sin tener en cuenta que es dermatólogo o el hecho de que haya dedicado su vida a funciones muy distintas: planificación hospitalaria, por poner un ejemplo. Sin embargo, luego de comenzar a leer la entrevista, me di cuenta de que el error no era del periodista, sino de Juan Ossio, al incursionar en temas que le son desconocidos. Ésta es también una tendencia común.

Otra cosa que me sorprendió fue la vigencia del antropólogo Ossio a lo largo de diferentes gobiernos. Con Fernando Belaunde, integró la comisión de Ucchuraccay; con Alejandro Toledo, fue asesor de su esposa en asuntos indígenas; y ahora con Alan García, una vez más, lo asesora en estos mismos temas. Su enfoque, en el primer caso, fue señalar que los campesinos habían obrado como lo hicieron porque habían dos Perú: uno moderno, al cual pertenecía la parte urbana y occidentalizada del país; y el otro primitivo, donde estaban los campesinos que habían asesinado a los periodistas porque pertenecían a este mundo del pasado. Una manera extraña de ver las cosas ya que supone una separación de mundos sin relación, sin tener en cuenta que la situación de indígenas y campesinos es consecuencia de relaciones de poder impuestas por el “Perú moderno”. Pero, más que eso, supone también la descalificació n de un pasado indígena, que al menos en sus discursos, el señor Belaunde calificaba de “glorioso”, y que constituye el campo de estudios del antropólogo Ossio.

El trabajo con la señora Toledo, al menos en teoría, parecía revestir características muy diferentes. Ni ella ni su “cholo sagrado”, como calificaba a su esposo, propusieron disolver comunidades en su época, aunque dieron gato por liebre cada vez que pudieron, como con el tema de las transnacionales mineras (que lo digan los piuranos) y, para el caso de los amazónicos, el nulo apoyo dado a las comunidades, por ejemplo, a las de la selva central en sus disputas con madereros que habían recibido contratos de extracción forestal sobre sus territorios.

En la entrevista, Ossio recuerda su experiencia en la región declarando que, cuando estuvo con los aguarunas, en 1964 (para mayor precisión: hace 44 años) ellos “no tenían noción del valor del dinero. Las transacciones eran en trueque. Preferían que yo les pagara el alimento con latas de conserva y comestibles. ¿Qué hago yo con el dinero?, me decían. Me imagino que la circulación del dinero habrá aumentado ahora, pero tienen una conciencia bastante limitada sobre las transacciones del mercado”. No entiendo bien qué ha querido decir con este ejemplo referido a tiempos tan lejanos, pero sí me queda claro lo que éste demuestra.

La primera cosa que demuestra es la antigüedad de su experiencia y, la segunda, es que si debe recurrir a ella a pesar del tiempo transcurrido, es que es la única que tiene. En suma, demuestra estar muy poco entrenado para manejar el tema y, sobre todo, para ser asesor presidencial sobre asuntos indígenas. Una tercera cosa que demuestra es que su interés se centra en la antropología histórica. De hecho, él ha trabajado sobre el mesianismo andino, lo que ciertamente está muy bien, pero no lo califica para su función actual. Compruebo con él algo que ya antes había visto en otras personas que tratan de descalificar a los indígenas a partir de las imágenes que construyen sobre ellos: que los que más se parecen a esas imágenes son quienes las fabrican. Así, los caucheros, que decían que los indígenas eran salvajes para justificar su trato y explotación, cumplían perfectamente las características de crueldad y bestialidad que les atribuían a ellos. En este caso, es el antropólogo Ossio quien cumple con ese atributo que él imagina que los indígenas tienen, de ser contrarios al cambio y a la historia, o, para decirlo con términos actuales, aunque la palabra no me gusta, a la modernidad.

Si en ese tiempo la gente prefería el trueque al dinero, era lógico que así fuese, porque el dinero no le servía para adquirir los productos que necesitan. Con seguridad, que un náufrago que se encuentre en una balsa en medio del océano va a preferir un jarro de agua fresca que un millón de dólares. En este caso él también habrá optado por el valor de uso y no por el de cambio. Ante la nueva “imaginación” de Juan Ossio sobre el aumento actual de las “transacciones del mercado”, le digo que sí, efectivamente, éstas se han incrementado. Hoy hay aparatos de música en todas las comunidades, muchos tienen refrigeradoras, algunos venden cerveza e, incluso, masato a los visitantes; hay tienditas, carreteras, Santa María del Nieva, en un alarde de modernidad, tiene su propio pueblo joven. Así cambian las cosas. En fin, ellos hace tiempo que responden al imperativo del presidente que Ossio nos tramite: “hay que marchar con la historia”. El tema, claro, es que ésta no siempre les favorece, pero ése es otro problema.

El despiste del antropólogo Ossio queda muy claro a través de sus propias afirmaciones. Dice “…que [lo que] existió en la selva hasta la década del 70 fueron territorios tribales” y que la gente era “seminómada”. Errado. En la selva central (especialmente Chanchamayo, Oxapampa, Villa Rica y Satipo), los ashaninkas y yaneshas estaban arrinconados en pequeños terrenos, rodeados por un mar de colonos, que habían entrado desde la segunda mitad del siglo XIX y, en especial, a partir de 1940, cuando distintos gobiernos comenzaron a impulsar planes de colonización. Otro tanto sucedía en el alto Urubamba, donde había asentamientos machiguengas. En el alto Marañón, al menos en gran parte de esta zona, justamente en la que estuvo Juan Ossio en su rápida visita de 1964, también había muchos aguarunas desplazados y algunos de sus asentamientos estaban cercados por colonos. En esta zona existían escuelas desde las primeras décadas del siglo XX, que se expandieron mucho más después de 1950. Lo mismo ocurría en la selva central.

Mal pues pueden haber sido seminómadas poblaciones que asistían a la escuela. Tampoco pueden serlo quienes practican la horticultura, que el mismo Ossio reconoce como una de sus actividades económicas, ya que la yuca demora nueve meses en crecer. Si a este tiempo se le suma el que demanda hacer la chacra (tumbar el monte, esperar que se seque y quemarlo) y aprovecharla (nunca se cosecha todo a la vez), es claro que la población no puede moverse del lugar. Por esto, además, es que construyen casas estables, en vez de vivir en carpas o cobertizos transitorios. Otra cosa es que roten chacras cuando decrece el rendimiento de las que tienen en producción o son invadidas por la mala hierba. Para esto, escogen un lugar cercano que no implica trasladar su hogar. A lo largo del tiempo, y esto lo demuestran las lecturas históricas, los pueblos indígenas han estado donde ahora están, y los únicos casos de desplazamientos que se conocen han sido ejecutados por los agentes de la modernidad: caucheros, madereros y patrones dueños de fundos. A esto se debe que existan en Madre de Dios shipibos del Ucayali y quechuas del Napo. Velasco Alvarado no creó a las comunidades, sino que legalizó un modelo que ya existía como consecuencia de un proceso de avance de la colonización y de la instalación de escuelas.

Señala Ossio que los jíbaros defienden “su territorio de manera muy fuerte impidiendo el ingreso de mestizos”. Es una afirmación gruesa y, como siempre sucede con ellas, equivocada. Le demuestro lo contrario: las comunidades aguarunas del alto Mayo están todas alquiladas a colonos que las dedican al cultivo de arroz, quienes además han establecido sus casas y negocios en esas tierras. Ellas no han necesitado de leyes que las empujen, sino que simplemente han actuado en función de la autonomía administrativa que les reconoce la Constitución. En algunas partes de la selva central se dan procesos similares. Es verdad que también hay otras comunidades aguarunas que defienden fuertemente sus territorios, las cuales incluso han llegado a usar la violencia para expulsar a invasores (derecho reconocido por las leyes a cualquier propietario) , que llegaron a tomar la decisión no porque les gustase, sino porque el Estado no procedió a ejecutar la sentencias de desalojo. En este punto es lamentable recordar que este Estado cambiante que tenemos demuestra que su característica más permanente es su incapacidad para asumir su responsabilidad y actuar en defensa de la legalidad, claro, cuando se trata de indígenas, nomás.

Que “AIDESEP ha estado liderada por aguarunas”, es otra afirmación sin sustento. A lo largo de sus casi 30 años de vida ha habido dos presidentes aguarunas (Evaristo Nugkuag y Gil Inoach), dos ashaninkas (Miqueas Mishari y Haroldo Salazar), un shipibo (Juan Chávez) y el actual que es shawi (Segundo Alberto Pizango). Adicionalmente, hubo por corto tiempo un harakmbut (Antonio Íviche), quien renunció por problemas personales. Por lo demás, AIDESEP es una compleja estructura de regionales y federaciones, donde los líderes son aguarunas allí donde ellos son mayoría (como en el caso de la Organización Regional de Pueblos Indígenas de la Amazonía Norte , ORPIAN), pero no en todas donde están presentes (como la Coordinadora de Pueblo Indígenas, CORPI, que es presidida por un kandozi).

No sé cómo tratar la afirmación que hace Ossio sobre el aislamiento de las comunidades, como causa de su situación. Dice: “No podemos aislar a las comunidades. ¿Por qué? Porque el aislamiento, entre otras cosas, los haría carecer de la protección institucional frente a criminales que se meten en su territorio. Debemos recordar que Sendero Luminoso se metió en territorio asháninka. Un par de senderistas controlaba a cien asháninkas. Esta situación de aislamiento no puede repetirse”.

Qué poco rigor para evaluar un episodio tan dramático como el que vivieron las comunidades ashaninkas, y otras, de la selva central. Además, qué poco conocimiento de lo que realmente sucedió en aquella región. Las comunidades no estaban aisladas. Las del Perené y Satipo, por ejemplo, estaban atravesadas por la carretera Marginal, que también llega, aunque en malas condiciones, y no por voluntad de los indígenas, a Puerto Bermúdez. Un poco más lejos, las del Ene y Tambo, no fueron víctimas de Sendero por elección, sino porque el Estado las olvidó. La lógica del racismo opera también en este caso. Decir además que fueron “un par de senderistas” los que sembraron el terror en la zona es, esto sí, emplear la imaginación de manera malévola y, una vez más, racista, pues si hubiese sido así, ¡qué incapacidad la de los indígenas para liberarse de ese par de intrusos!

La verdad que la cosa fue bien diferente, y si SL y el MRTA cayeron, además del mérito que le corresponde a la Policía de haber afinado su sistema de inteligencia, fue por la acción decidida de la población, entre ella, los indígenas. Luego del asesinato de don Alejandro Calderón en 1989, líder ashaninka que presidía ANAP, federación del Pichis afiliada a AIDESEP, los indígenas organizaron lo que bautizaron como el “ejército ashaninka”, que en una semana desapareció a las huestes del MRTA de la cuenca. Después de esto, continuaron su embestida contra SL, ya no en la zona, porque allí no estaba, sino en Satipo y Pangoa. Ésta es una gesta que el Estado peruano no ha reconocido a los ashaninkas, ni para agradecerles públicamente ni para restituirles sus tierras que debieron abandonar cuando campeaba la violencia. El Programa de Apoyo al Repoblamiento no tuvo mejor idea que asentar colonos en las tierras que ellos habían debido dejar al huir del terror.

Juan Ossio confunde también conceptos cuando dice que: “Hay quienes entienden mejor lo que es la propiedad privada y hay otros grupos que han defendido su territorio”. Los territorios comunales son un tipo de propiedad privada, aunque colectiva, que el Estado reconoce y que debería defender en caso de ser puesta en riesgo. Regresa Ossio sobre un lugar común al afirmar una supuesta acción “malévola” de un “conjunto de ONG radicalmente ambientalistas que quieren ver a las comunidades tal y cual se han conservado toda la vida”, lo que a su vez contradice cuando señala que no es que ellas “no quieren vivir como vivimos nosotros”, sino todo lo contrario, para demostrar lo cual indica que: “…el mesianismo de la selva dice que hubo un héroe mítico –Pachacamayte– al que los blancos o choris le arrebataron todas las bondades que el dios quería darles a los nativos Pero ellos creen que va a llegar el momento en que tendrán acceso a esos bienes”.

En primer lugar, Pachacamayte no es “el mesianismo de la selva” sino de un pueblo concreto: los Ashaninka; en segundo, chori no es igual que blanco, ya que es un término que se refiere a los colonos de procedencia andina; y en tercero, cómo puede Ossio reconocer la necesidad de bienes que tienen los indígenas, la que es cierta, y que ellos “no están en contra de los beneficios de la modernidad”, y, paralelamente, imaginar que ellos atienden a malévolas ONG que “quieren ver a las comunidades tal y cual se han conservado toda la vida”.

Igualmente se contradice cuando, primero, de alguna manera alaba a los indígenas y afirma: “…me alegro que este tema de la Ley de la selva haya saltado así, porque ahora los indígenas sí se están presentando como una fuerza que molesta y que puede llegar a incomodar. Quizá eso haga que la gente abra los ojos”, e insiste: “[el]…único elemento positivo de todo esto es que el tema ha sido puesto en las primeras planas de los diarios. Es interesante ver cómo las organizaciones nativas han logrado alcanzar tal dimensión que sus voces pueden ya ser escuchadas a escala nacional, lo cual antes era imposible”. Pero de inmediato, como si se arrepintiera de lo dicho, afirma que [la derogatoria] es: “Una tontería porque estamos demostrando que se pueden cambiar las leyes solo porque la gente se pone belicosa. La violencia nunca puede ser un instrumento para cambiar las leyes”. ¿Entonces qué es lo que le alegró del levantamiento que justamente tenía como finalidad la derogatoria? ¿A qué gente debería haberle abierto los ojos sino a la del gobierno, que es la ha motivado, con su actitud prepotente, que se produzcan las protestas? ¿Qué es lo que encuentra interesante de la dimensión lograda por las organizaciones indígenas y de su capacidad de ser escuchadas en el ámbito nacional, cuando descalifica sus logros como una tontería?


Fuente: Servindi
"Los pueblos indígenas de la Amazonía peruana declaramos persona no grata al antropólogo Juan Ossio y exigimos su separación inmediata de la CONAPA y/o de cualquier cargo público desde el que pueda causar perjuicios a los pueblos indígenas."
La violencia no debe ser un medio para cambiar las leyes ni la historia, pero tampoco para imponer, desde el poder, medidas arbitrarias por encima de la voluntad de la gente y de sus derechos reconocidos.
Nota

En julio 2003  en pronunciamiento "Respeto a los Derechos de los Pueblos Indígenas frente a la explotación de hidrocarburos en la Amazonía Peruana",  Juan Osio fué declarado persona no grata por los pueblos indígenas



Suscrito por:
Antonio Iviche Quique, Presidente de AIDESEP, Haroldo Salazar Rossi, Vicepresidente de AIDESEP, Shapiom Noningo Sesén, Secretario de AIDESEP, Germán Curitima, Tesorero de AIDESEP, Kruger Pacaya, Presidente de la Organizacion Regional Ucayali de AIDESEP, Miguel Pino Pinedo, Representante de la Organizacion Regional Ucayali de AIDESEP, Guillermo Ñaco, Presidente de la Asociación Regional de Pueblos Indígenas de la Selva Central, ARPI, Libia Rengifo Lázaro, Vicepresidente de la Asociación Regional de Pueblos Indígenas de la Selva Central, ARPI, Sundy Simón, Coordinador de la Organizacion Regional San Lorenzo, Gabriel García, Organizacion Regional AIDESEP Iquitos (ORAI), Julio Cusurichi Palacios, Federación Nativa del Rió Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD), Rodrigo de la Cruz, Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), Teresita Antazú López, Vocal de AIDESEP, Edwin Vásquez, Responsable del Área de Biodiversidad de la COICA.