sábado, 30 de agosto de 2008



Una pequeña victoria de los pueblos indígenas

Elena Burga

El pleno del Congreso acaba de aprobar un proyecto de ley que deroga los decretos legislativos 1015 y 1073, los mismos que eran el principal motivo del paro de los indígenas. Esto definitivamente constituye una victoria para los pueblos indígenas y todas sus organizaciones regionales y nacionales.

Para el presidente García, sus ministros y todos los que en estos días han planteado con indignación que los nativos no saben lo que hacen, que están manipulados por la ONG extranjeras, y que es absurdo que se opongan a estos decretos que más bien les van a ayudar a alcanzar “el desarrollo y el progreso” y dejar el atraso en el que viven; esta noticia constituye “un retroceso histórico”. Y en efecto, es un retroceso histórico, pero afortunadamente a una de las medidas más antidemocráticas y autoritarias dadas en las últimas semanas por el gobierno. Y aunque todavía resulta increíble y hasta sospechosa la derogatoria por el pleno del congreso (y los votos de algunos congresistas y algunas bancadas), hay que reconocer que los indígenas han tenido su primera gran batalla y su primera pequeña victoria.

¿Por qué decimos esto? Es importante, comprender lo que significa para los pueblos indígenas y sus organizaciones todo esto que ha ocurrido. En primer lugar, este es el primer paro que los indígenas han desarrollado como grupo y sector social, liderado por sus propias organizaciones regionales y nacionales, sin intervención de ningún otro grupo social y menos de ningún partido político. En los 25 años de existencia de AIDESEP y de sus oficinas regionales, siempre han tenido cuidado de no vincularse con partidos de izquierda ni de derecha, pues consideran que éstos tienen sus propias agendas y los temas étnicos nunca han estado en ellas y menos entre sus prioridades.

En segundo lugar, se les ha acusado de estar manipulados por ONG extranjeras, de quienes reciben financiamiento. No es nuevo que cada vez que los indígenas protestan por algunos de sus derechos, más aún si estas protestas chocan con las grandes trasnacionales a las que se les da todas las facilidades para la “inversión” en el país (sobre todo en la Amazonía ), se diga que están manipuladas por otros, puesto que siempre se les quiere mostrar como sujetos “incapaces” de pensar por sí solos y de tomar decisiones frente a temas que les atañen directamente. Sin embargo, es importante dar a conocer que desde hace muchos años existe la cooperación internacional que llega a muchos países del mundo, de América latina y el Perú, y que llega precisamente como parte de la solidaridad entre los pueblos. Las organizaciones indígenas, preocupadas siempre por alcanzar mejores niveles de vida para sus pueblos, cuentan con diversos proyectos que buscan mejorar y lograr varios de los beneficios que, para otros sectores, llegan a través del Estado. Es conocido por todos los peruanos que las zonas rurales, y dentro de ellas, las zonas más alejadas y ocupadas por las poblaciones indígenas son las que menos gozan de los servicios que por derecho tienen como cualquier otro ciudadano de este país. Los proyectos que las organizaciones desarrollan con el apoyo de algunas entidades de cooperación internacional, legítimas y a través de procedimientos transparentes, permite, por ejemplo, que se atienda con educación intercultural bilingüe a muchos pueblos indígenas, que se elaboren propuestas de manejo forestal acordes con sus propias formas de organización social y económica, que se promueva la elaboración y comercialización, en condiciones justas, de sus artesanías y otras producciones, que tengan un manejo equilibrado de sus recursos, que se capacite a sus maestros, a sus promotores de salud, a sus pastores o animadores cristianos, a los comuneros en técnicas de manejo forestal, en el manejo de sus territorios sin depredarlos, en el mejoramiento de las condiciones de salubridad, de asistencia de agua y luz (paneles solares) en la construcción de locales escolares y de postas con tecnología apropiada, entre otros.
Es gracias a la gestión de muchas de las organizaciones indígenas, que buscan aliados en instituciones estatales y no estatales (como las UGEL, los municipios, algunas universidades, la iglesia, ONG de diverso tipo y algunas entidades de cooperación internacional), que las comunidades logran desarrollar algunos proyectos que les permiten ir alcanzado, poco a poco, eso que les corresponde por derecho.

No es pues que en las comunidades no se está haciendo nada, que anden sumidas en el letargo y que los decretos legislativos dados por el ejecutivo los van a sacar de ese abandono y “autoaislamiento”. Hay muchas cosas que se están haciendo en las zonas rurales, y los pobladores indígenas y sus autoridades están cada vez más participando activamente en la toma de decisiones sobre lo que quieren para sus pueblos y para el futuro de sus hijos, sobre la forma en que quieren relacionarse con el resto de la sociedad nacional, sobre las condiciones en que quieren entrar al mercado y comercializar sus productos, sobre como quieren manejar sus bosques, entre otras cosas.

Por eso es importante que el Estado, o tal vez debamos decir el gobierno, no olvide que, así como necesita aliarse con los grandes inversionistas extranjeros, con las empresas transnacionales que vienen a invertir y supuestamente traen trabajo a los peruanos, no debe menospreciar la cooperación que también viene de gobiernos, fundaciones y donaciones solidarias de otros países, que ayudan igualmente al desarrollo de los pueblos, de aquellos a los que precisamente el Estado no llega o llega con mucha deficiencia y lentitud, y donde la indiferencia y el racismo siguen siendo el pan de cada día.

Finalmente, y volviendo a los decretos que acaban de ser derogados, es importante que esto se vea como un momento importante para que tanto nuestros gobernantes como la sociedad peruana en general empiece a ser más consciente de que vivimos en un país diverso cultural, lingüística y biológicamente, y que eso nos hace importantes, atractivos, especiales y diferentes al resto del mundo. Pero esta diversidad, que es nuestro gran potencial de desarrollo como país, nos obliga a desarrollar actitudes interculturales, a ser más tolerantes y a tratar de entendernos en medio de esa diversidad de visiones y de formas de actuar en la realidad. Si miramos bien, tal vez esta sea una pequeña victoria no sólo para los pueblos indígenas sino para todos los peruanos.
Enviado por Mirna Gomez

jueves, 28 de agosto de 2008



ACERCA DE LA PROTESTA INDÍGENA: DEFENDIENDO UN MODO DE VIDA MILENARIO

José Álvarez Alonso

En casi 26 años que vivo en la Amazonía peruana, ésta es la primeravez que presencio una movilización masiva de buena parte de lasnacionalidades indígenas amazónicas para enfrentar al Gobierno. Estamos, probablemente, en los albores de una nueva era del movimiento indígena en Perú, que a diferencia de los de Ecuador y Bolivia, hasido tradicionalmente callado y de perfil bajo -salvo hechos aislados en reacción a amenazas puntuales, como la contaminación petrolera en el Corrientes-. La victoria histórica de la semana pasada en elCongreso, que acordó por una amplia mayoría derogar los inconsultos D.L. 1015 y 1073 objeto de la protesta, sin duda fortalecerá esemovimiento, al margen de si el Ejecutivo promulgue la ley o no. La organización indígena debería enviarle un ramo de amazónicas heliconias al Gobierno por hacerles el favor de unirles frente a una causa tan digna…

Si bien puede discutirse la oportunidad o legitimidad de ciertasmedidas de fuerza (como cortar carreteras, centrales hidroeléctricas uoleoductos), tan criticadas por los limeñitos sorprendidos por la rebelión de los que califican sin recato de "chunchos", no puedo menos de sentirme solidario por esta lucha, que se enmarca, y así hay que entenderla, en una larga, larguísima historia de olvido, marginación y expolio de las tierras y recursos de los indígenas por parte del Estado y por particulares, bien apoyados por el primero en muchos casos. Aunque no justifico ningún hecho de violencia, comprendo su exasperada irritación. ¿Se imaginan cómo hubiesen reaccionado los limeños si el Gobierno hubiese aprobado inconsultamente una norma que permitiese que el 50% más uno de los asistentes a una junta de vecinos pudiera enajenar o vender todo el edificio donde están sus viviendas?

Lima hubiese ardido en llamas (para sociedades anónimas, la ley exigeuna mayoría calificada de 66% los accionistas para vender un activoque represente más del 50% del capital social; ¿por qué para vender unterritorio comunal deben ser menos las exigencias? ¿Los de la selva son diferentes? Otro ejemplo: ¿Creerían razonable que el 50% más uno de los miembros de una comunidad fronteriza pudiera decidir sobre supertenencia a Perú o a Ecuador? Claro que no, eso es diferente. Pues para los Awajún, Shawi o Wampis, el que una comunidad pueda vender parte de su tierra a una empresa es tan impensable como que el Perú vendiese parte de su territorio a Ecuador…

Los cuestionados decretos legislativos no han sido un hecho aislado,sino una cuenta más de un largo rosario de decisiones sobre lospueblos indígenas tomadas sin ningún respeto, consideración niconsulta previa, como si de ciudadanos de tercera se tratase. ¿Hay querecordar aquí que la consulta previa de todo acto administrativo olegislativo que pueda afectar los derechos, bienes, vidas o cultura deun pueblo indígena es un derecho consagrado internacionalmente entratados internacionales ratificados por el Perú, como es el caso delConvenio 169 (Resolución Legislativa 26253)? La Corte Interamericanaha profundizado en ese derecho afirmando que la Declaración deNaciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas obliga nosólo a la consulta sino al consentimiento informado, libre y previo, yque éste es obligatorio para cualquier acto estatal que tenga unimpacto substancial sobre esos derechos. ¿Lo sabían el Ejecutivo y susasesores cuando pergeñaron estos D. L.? Me temo que sí, perosubestimaron la capacidad de respuesta y la inteligencia histórica delos indígenas amazónicos peruanos, con el resultado ya conocido:AIDESEP 1, Ejecutivo 0.

Algunos hablan de los inmensos territorios indígenas titulados (unas 10'000,000 ha en la Amazonía peruana en total), que consideran "improductivos", porque los mantienen como bosques y no los han convertido en "desiertos verdes" de palma aceitera o en pastos miserables que cambian una biomasa de 1000 tm por hectárea por media vaca flaca. Pero se olvidan de que cada vez es más evidente que la sabiduría indígena tenía razón: el bosque amazónico debe ser mantenido como bosque, vale más en pie que tumbado, y puede ser una inagotable fuente de riqueza y de servicios, directos e indirectos, si es bien manejado, especialmente en el escenario actual de cambio climático y el mercado de servicios ambientales. Y también olvidan que los indígenas son muy numerosos -casi 1500 comunidades-, y olvidan que estos pueblos fueron los dueños absolutos de la totalidad de estas tierras por más de 10,000 años, hasta que fueron expropiadas por elEstado peruano, actor reciente en la Amazonía, el que además alentó la invasión por colonos de estas tierras y la explotación inmisericorde de estos recursos por terceros, a espaldas de los pueblos que fueron sus dueños... Definitivamente, en la selva llueve sobre mojado.

Este Estado les ha reconocido y titulado, muy recientemente, apenas fracciones irrisorias de estos antiguos territorios, en muchos casos absolutamente insuficientes para garantizar una subsistencia digna de las comunidades, que en buena medida viven de acuerdo al modelo de aprovechamiento de recursos silvestres que sustenta su forma de vida tradicional; esto ha devenido en sobre explotación y escasez de algunos recursos, y en pobreza y desnutrición crecientes, lacras de las que se les considera injustamente únicos culpables.

Para quienes todavía califican a los indígenas amazónicos como el perro del hortelano, que no hace ni deja hacer en sus tierras, resulta incomprensible que se hayan levantado tan ariscamente contra una normaque, oh maravilla, estaba pensada "exclusivamente" para beneficiarles, cuando son tan evidentes detrás de esta iniciativa los intereses deconocidas empresas que pugnan por acceder a grandes extensiones de tierras amazónicas para sembrar biocombustibles y acceder a los promisorios mercados de carbono. Obviamente los amazónicos están muy creciditos para seguir cambiando oro por cuentas de vidrio, como en elsiglo XVI. Es curioso que el mismo Estado que considera a los indígenas ciudadanos competentes y capaces para vender sus territoriostradicionales, cuando protestan tiene que recurrir a la teoría de laconspiración y acusarlos de estar manipulados por agentes extraños,ONG maquiavélicas y torvos izquierdistas (es decir, los califica devirtuales infantes incapaces de pensar y decidir por sí mismos). Conozco muchos indígenas, algunos de ellos profesionales egresados deuniversidades, que tienen un conocimiento de su realidad y del país y una visión de lo que quieren para su pueblo probablemente mucho más lúcida que muchos ministros y asesores del Gobierno… De nuevo el racismo y la doble vara para medir la realidad peruana.

Nadie pone en duda que los indígenas sufren niveles de pobreza y atraso indignos de un estado moderno, y también ha quedado más queclaro que aspiran, por supuesto, a un legítimo desarrollo. También es cierto que resulta paradójico que sigan pobres en territorios supuestamente rebosantes de recursos naturales (cosa que no es tal, porque sus bosques y lagos han sufrido largas décadas de saqueo). Esto es difícil de entender desde la costa, donde el modelo productivo esotro, pero también se olvidan de que gran parte de la culpa de esteatraso la tiene el Estado, que durante la vida republicana no sólo ha expoliado, sino que ha abandonado a su suerte a los pueblos indígenas, incluyendo aquéllos bajo cuyo pies se han extraído millones debarriles de petróleo.

Los indígenas quieren desarrollarse, pero, como lo han resaltado por activa y pasiva sus líderes, quieren un desarrollo en sus propios términos, a su ritmo, sin perder su cultura y el territorio, que es labase de la misma. Un desarrollo en el que sean protagonistas, novíctimas, como ha sucedido en muchos lugares, un desarrollo querespete su autonomía y libertad. Es un derecho reclamado por todos los pueblos originarios, y reconocido en todo el mundo. ¿Es mucho exigirsu respeto en Perú? El territorio y los recursos naturales quecontienen es el único patrimonio material que tienen y que puede serla base para un desarrollo sostenible y armónico con sus tradiciones, idiosincrasia y cosmovisión. He escuchado decir varias veces a algúnindígena: "el bosque y la cocha son mi mercado, donde consigo lo necesario para mi casa, si me quitan eso, ¿qué me queda?" Como ellos mismos dicen, los indígenas sin tierra no son nada, se convertirían en un proletariado de tercera categoría, carne de cañón para empresarios sin escrúpulos, como ya ha ocurrido con indígenas aculturados y desarraigados de sus tierras, en Perú y a lo largo y ancho del mundo. Ellos saben muy bien que aunque una comunidad consiguiese un buen precio por una potencial venta de sus tierras (lo cual hay que dudar, por la baja capacidad de negociación que muchas comunidades rurales suelen tener), ese dinero no duraría mucho, y en poco tiempo se quedarían sin cabra y sin soga, pobres proletarios desarraigados de la tierra en la que vivieron sus ancestros.

Como ha escrito el reconocido antropólogo A. Chirif, "la enajenaciónde sus tierras y el rompimiento de su cohesión social no son formas de encarar la pobreza". Ellos quieren aprovechar y crear riqueza de sus bosques y suelos, pero no recibiendo 20 soles por árbol de cedro ocaoba, como ahora, o siendo peones mal pagados de concesionarios forestales foráneos en bosques ajenos, o en plantaciones de palma aceitera sembradas a costa de destruir sus bosques y contaminar sus ríos. Necesitan y quieren que se les capacite y oriente para aprovechar rentablemente los recursos de sus territorios y darlesvalor agregado, para cultivar especies promisorias y comercializarlas con sello orgánico, para constituir empresas rentables en las que ellos no sean peones, sino también técnicos y directivos. Quieren desarrollo pero respetando su identidad, sus formas de organización ysu cultura, respetando el bosque y el río que son la base de su formade vida, y siendo ellos protagonistas, no convidados de piedra en unbanquete en el que otros se llevan el pedazo grande de la tortamientras ellos sólo ven las migajas.

¿Es posible esto? Por supuesto. Existen numerosas experiencias de pueblos indígenas que, manteniendo la integridad de sus territorios, y conservando en buena medida sus culturas, aunque integrados social y económicamente al mundo moderno, han logrado unos niveles de desarrollo muy respetables. Me vienen a la memoria los Kuna en Panamáy los Otavalo en Ecuador, pero hay muchos más. Este desarrollo que llamaríamos "endógeno", armónico con el medio ambiente, y con suforma de ser y vivir, es posible que no sea tan "rentable" ni rápido como el que propugna el actual modelo económico neoliberal, y quizás no contribuya tanto a engrosar la "macroeconomía", las exportaciones y el PBI, índices que tanto gustan al Ejecutivo… Pero será un desarrollo mucho más ético, justo, inclusivo y equitativo, y respetará ladignidad, la identidad y la cultura de pueblos que merecen ese respeto.

Diversos proyectos que han impulsado el IIAP y algunas ONG en losúltimos años en la Amazonía norperuana, especialmente en algunas zonas de la Reserva Pacaya - Samiria, del Nanay y del Tahuayo, demuestran que las comunidades amazónicas pueden mejorar substancialmente su calidad de vida manejando sosteniblemente sus recursos, conservando la biodiversidad y sin destruir sus ecosistemas. En otros países amazónicos hay experiencias similares. Muy pocas en Perú, a decir verdad, que yo sepa, han sido impulsadas por el Estado. ¿Resulta extraño que los indígenas desconfíen tanto de un Estado del que han recibido tan pocos beneficios y tantos palos?

Diario La región

miércoles, 27 de agosto de 2008





LA PROTESTA INDÍGENA: ALGUNAS REFLEXIONES

Pilar Arroyo R.P.
Instituto Bartolomé Las Casas

En este mes el país se vio sorprendido por una contundente protesta de las 65 etnias amazónicas, que comenzó el 9 de agosto, Día Internacional de Los Pueblos Indígenas, exigiendo la derogatoria de una serie de decretos que ponían en peligro no solo sus territorios sino su misma existencia. En dicho reclamo fueron apoyados, algo inusual, por poblaciones mestizas de la Selva. Luego de una tensa semana, el Congreso accedió a derogar dos de ellos, el 1015 y el 1073 (por 69 votos a favor y 29 en contra) estando hoy a la espera que el Ejecutivo promulgue dichas leyes, aunque ya ha anunciado que no tiene mayor intención al respecto. De no hacerlo luego de 15 días correspondería al Congreso promulgarla, según el Art. 108 de la Constitución.
La protesta se posicionó firmemente en la agenda nacional, participando en el debate representantes de diversas tendencias políticas, gremios laborales y empresariales y los diversos medios de comunicación. Como mucho se ha escrito al respecto, preferimos centrar nuestra reflexión en los siguientes puntos:

1.- La afirmación de que los métodos usados por los nativos son violentos
Lo que los nativos hicieron fue ocupar pacíficamente diversas instalaciones petroleras y gasíferas; así como también interrumpir el tránsito por carreteras y zonas fluviales. Se tomaron embarcaciones, pozos, plataformas, helipuertos y campamentos relacionados con la explotación gasífera y petrolífera, así como también centrales hidroeléctricas.

Desde la perspectiva de algunos sectores limeños no se entiende este tipo de medidas y fácilmente se les tipifica de violencia. No se hace una distinción, necesaria, entre la violencia y el uso responsable de la fuerza como recurso válido para llamar la atención de un estado ciego y sordo frente a las necesidades de la población y forzar una negociación.

Como nos escribía una religiosa desde la zona donde se llevaron a cabo las negociaciones con el Ministro Brack: "En Saramiriza y Morona, los indígenas han cerrado las válvulas del petróleo, con lo cual no puede llegar a la costa. Este es el único medio que tenemos de hacernos oír. Rueguen todos para que los GRANDES se den cuenta que los habitantes de la Amazonía
morirán si ellos venden las tierras que pertenecen a las comunidades indígenas".

Caballero y Cabrera nos dicen que en casi todos los conflictos estudiados, "la población y sus líderes buscan como primer resultado, en la mayoría de ellos, una mediación para establecer mejores bases para la negociación" (1). Y a eso respondía el uso responsable de la fuerza que hicieron los nativos, por eso, uno de ellos decía con total convicción, en Imaza, Amazonas: "Nos tratan como terrucos, como subversivos, cuando nuestra protesta ha sido absolutamente pacífica. ¿Por qué han declarado el estado de emergencia?" (2)
En cuanto a la toma de rehenes, ella se dio como consecuencia de que el gobierno mandó refuerzos policiales, a pesar de la pública invocación de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos del Perú para que no lo hiciera. En un comunicado del 17 de agosto señalaron "Nos preocupan los envíos de policías armados a algunas de las zonas de concentración de manifestantes. Las concentraciones de miles de comuneros amazónicos en distintos puntos de la amazonía han sido y quieren seguir siendo pacíficas, no parece necesario el envío de fuerzas armadas a dichas zonas que podrían generar conflictos graves con la población"
La religiosa mencionada líneas arriba nos da su versión al respecto: "Sé que 41 personas (no sé si policías o militares) han sido capturados hace días por los aguarunas cuando iban cayendo uno a uno del helicópteros. Uno de ellos al ver a los aguarunas disparó y entonces éstos se lanzaron sobre ellos luchando cuerpo a cuerpo y evitando el utilizar ningún arma. Posteriormente llegaron como 36 y lograron que depusieran las armas. Estos llevaban hasta minas para colocar alrededor de una de las estaciones. El aguaruna que comandó esto escribió al General diciéndole que todos se encontraban en buen estado y las armas bien custodiadas; y firmaba él mismo. El mismo escrito envió a la Defensoría del Pueblo" Si la versión es cierta, el caso es similar al del Moquegua, los rehenes fueron tomados en un acto de legítima defensa.

2.- La violencia partió del Ejecutivo, al poner en peligro sus vidas y al violar el ordenamiento legal peruano, en su afán por favorecer a la gran inversión.

El Perú ha ratificado el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Dicha norma, en sus Art. 6, inciso 1ª y Art. 7, obliga a los gobiernos a consultar a los pueblos indígenas cuando se den normas que estén relacionadas con sus derechos. Como bien señala el jurista F. Eguiguren dicho convenio, en su Art. 15 "Indica expresamente que tratándose de recursos minerales o del subsuelo ubicados en sus tierras, aún cuando su propiedad pertenezca al Estado, los gobiernos estarán obligados a consultar a estos pueblos para que determinen si pueden verse afectados sus intereses, antes de autorizar cualquier proyecto de prospección o explotación de dichos recursos" (3).

Sin embargo esto no ha sido así. Por ejemplo, en el caso del petróleo, un reciente informe nos comunica que el 72% de la selva peruana (49 millones de has.) está cubierta por 64 lotes de hidrocarburos. En el 2005 sólo el 15% de la selva lo estaba. De dichos lotes, 17 se sobreponen con tierras de comunidades (4). Todo ello ha traído como consecuencia la existencia de numerosos ríos amazónicos contaminados, en muchos de los cuales el pescado ya casi ni se ve, así como también muchos suelos enfermos, poniendo en peligro la vida e integridad física de los habitantes de la amazonía.

Y ello se debe a que el resto del país, y especialmente el gobierno de turno, tiende a ver el espacio amazónico como un espacio vacío, sin gente, con recursos naturales explotables disponibles para que cualquiera venga y los tome. Habría que recordarles a todos ellos que el último Censo del 2007 nos dice que en la Selva habita el 13.4% (3`675,292 habitantes) de la población nacional, sumando comunidades nativas y mestizos.
3.- La tendencia de muchos sectores del gobierno y de los medios de comunicación de satanizar a cualquiera que busque mediar en los conflictos, más bien puede atizar la violencia. Al igual que en conflictos anteriores, el gobierno acusó a los organizadores de la protesta de ser gente antisistema, y en el colmo del paroxismo algunos medios de comunicación hablaron de tendencias separatistas por parte de los indígenas.

Y como no podía faltar, se anunció una exhaustiva investigación de la organización que lideró la protesta: AIDESEP, Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana. Esta organización, creada en 1980, dice centralizar a 1,279 comunidades nativas de nuestra amazonía y tiene como objetivos "representar los intereses inmediatos e históricos de todos los pueblos indígenas de la amazonía (…) garantizar la conservación y el desarrollo de la identidad cultural, el territorio y los valores (…) viabilizar el ejercicio de la libre determinación de los pueblos indígenas, en el marco del derecho nacional peruano y del derecho internacional (…) promover el desarrollo humano y sustentable de los pueblos indígenas" (5).

En un editorial, con motivo de cumplir 25 años, los de AIDESEP dicen "Estamos tratando de enganchar la tradición a la modernidad; estamos buscando el equilibrio intercultural que nos permita mantener nuestros valores y nuestra cultura mientras aprendemos de la modernidad las cosas buenas para el hombre y la mujer amazónicos" (6). Y vaya sí lo han aprendido, la perfecta coordinación demostrada en sus acciones de protesta: desde la Selva Norte (Amazonas y Loreto) pasando por la Selva Central (San Martín, Ucayali) y la Selva Sur (Camisea, Cusco) indican que han usado lo último en tecnologías de la comunicación para poder implementarla. O. Espinoza nos dice al respecto que "El uso de los medios de comunicación y tecnologías modernas, en particular de la Internet, está haciendo posible que los pueblos indígenas den a conocer su cultura, sus costumbres y valores, así como sus proyectos políticos y económicos" (7).

El antropólogo J. Ossio, a pesar de no parecerle conveniente la derogatoria de los DL 1015 y 1073, destaca que "Es interesante ver cómo las organizaciones nativas han logrado alcanzar tal dimensión que sus voces pueden ya ser escuchadas a escala nacional, lo cual antes era imposible"(8) El gobierno, en lugar de reconocer la legitimidad de esta organización y alegrarse de tener un interlocutor válido para tratar la difícil problemática amazónica busca, al igual que hizo en Majaz, perseguirlos administrativa y judicialmente, para destruirlos y evitar que se repitan los acontecimientos de agosto.

Este comportamiento ha sido recurrente en cuanta protesta ha habido a la fecha. M.I. Remy señala que "Lejos de apoyar la consolidación de mediadores, en la mayoría de casos dispuestos a la concertación, el gobierno y la mayoría de medios de comunicación nacionales tienden a desprestigiarlos" (9). A pesar de que como, Caballero y Cabrera señalan "hoy ya no es posible pensar en la mediación de un conflicto solo entre los actores directos, sino que debe incluirse, en ella, la presencia de terceros con una gran capacidad de presión" (10).

4.- Lo que realmente atiza la violencia es un estilo de gobernar que ignora totalmente a la población

El conflicto amazónico se debe a la forma como se han procesado los 102 decretos leyes para adecuar al país al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, privilegiando únicamente a la gran inversión, en continuidad con lo que O. Espinoza llama la "lógica extractivista que ha primado en la historia económica de la amazonía. En otras palabras, la economía amazónica ha privilegiado la extracción compulsiva de recursos naturales, ya sean renovables (como el caucho o la madera) o no renovables (como el gas o el petróleo), antes que auspiciar un desarrollo sustentable de la región" (11).

Alan García refuerza esta opción en un reciente artículo, donde señala que con los decretos promulgados "abrimos nuevos mercados mediante los tratados de libre comercio y nuevas áreas para la inversión dentro del país en zonas que, por razones ideológicas, aún permanecían cerradas" (12). Es interesante consignar que en el mismo artículo desliza lo que piensa de las comunidades, nos dice "Para fomentar la apertura de nuevas áreas a la inversión (…) se ha unificado los procedimientos de decisión de la mitad más uno de todos los miembros de las comunidades campesinas (DL. 1015) facilitando así su asociación, crédito, parcelación, alquiler, etc., que saquen de la pobreza a millones de peruanos a los que esa institución virreinal y colectivista ha mantenido en la miseria".

Como bien señala Alejandra Alayza, al amparo de las facultades legislativas, se ha aprovechado para avanzar "la altamente cuestionada agenda del perro del hortelano. Son de particular preocupación, los DL relacionados con la promoción de las actividades extractivas que reformulan el régimen de tierras, agua, manejo de bosques, derechos de las comunidades campesinas y pueblos indígenas, así como la reforma del régimen laboral. Ya que a través de ellos, el gobierno ha impuesto modificaciones altamente cuestionadas, que no lograban acuerdo en el parlamento nacional y que constituyen temas de altísima conflictividad social (…) El enfoque del "perro del hortelano" para promover la competitividad por parte del gobierno de García constituye en la práctica la disminución de algunos estándares sociales, laborales y ambientales para facilitar la inversión y la explotación de los recursos naturales" (13)

En esta apuesta gubernamental se olvida que, como nos recuerda Cabieses, en la Amazonía "Nuestra principal riqueza exportable es la biodiversidad de estas zonas, el ecoturismo, el manejo integral y sostenible de los bosques (y no su tala y quema para productos de exportación), la captura de carbono por estos bosques y los fondos que generan los certificados de carbono en los mercados oficiales y voluntarios, que constituyen una verdadera riqueza exportable" (14). Y para todo ello requerimos apoyar a las poblaciones amazónicas.
5.- El sector dialogante en el gobierno parece debilitarse.
No ha dejado de sorprender que el Premier, Jorge del Castillo, uno de los principales representantes de este sector dialogante, haya asumido posiciones tan duras en el conflicto que comentamos. Llegó a declarar que "El Gobierno se ha visto obligado, por defender a los peruanos, a tomar medidas como el estado de emergencia (…) Sin ello hoy día habrían tomado Camisea y estaríamos a oscuras. Estamos frente a un complot" (15).

Parece haberse contagiado de la actitud presidencial, bien descrita por Sinesio López cuando nos dice que "cualquier demanda y la más modesta protesta social son definidas por él {se refiere al Presidente} como una declaratoria de guerra" (16). En este caso el gobierno acusó a algunas ONG ("buitres del siglo XXI, les llamó el Ministro de Agricultura, Ismael Benavides), a Patria Roja y a Humala de estar detrás del paro indefinido de 65 etnias amazónicas; buscando con ello "echarse abajo el gobierno". Coincidimos con C. Basombrío cuando dice que "no entienden nada quienes creen que Humala es capaz de organizar y dirigir protestas como estas" (17).
Y también coincidimos con Caballero y Cabrera cuando señalan que "el nuevo periodo de conflictos sociales que se abre con estas medidas requerirá de un reforzamiento de los mecanismos de diálogo, consenso y respeto de derechos de los ciudadanos por encima de las políticas de control del orden y de la acusación fácil de antisistema" (18).

6.- Hay otras leyes que también deben revisarse
Si bien la demanda estuvo centrada en la derogatoria de los DL. 1017 y 1073, R. Rumrill, experto en cuestiones amazónicas, nos recuerda que "38 decretos legislativos de un modo directo e indirecto son una amenaza para la supervivencia de los pueblos indígenas amazónicos porque abren la puerta al despojo y la pérdida de esos territorios ancestrales" (19).

La red Muqui señala que también hay que poner atención al "DL. 994 que afecta la propiedad de comunidades campesinas sobre tierras consideradas eriazas, aún cuando puedan estar inscritas en registros públicos. Igualmente los decretos 1064 y 1090 que afectarían el patrimonio forestal para facilitar actividades económicas. Asimismo, requiere especial mención los decretos legislativos sobre servidumbre minera y los que tienen que ver con la gestión ambiental y la gestión del agua" (20).

El Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAP) ha hecho un análisis exhaustivo de siete decretos leyes que tienen que ver con la Selva. Además del 1073 (en proceso de derogatoria) menciona los DL. 994, 1064, 1079, 1081, 1089 y 1090. Su análisis demuestra que todos violan la Constitución, así como los tratados internacionales suscritos por el Perú. En la página 27 de dicho análisis sostiene que "La política económica llevada a cabo por el gobierno genera un marco de desprotección para los pueblos indígenas, debido a que las mismas no están acompañadas de un régimen de protección para los derechos colectivos de estos pueblos" Y en la página 28 agrega que "Se deben establecer políticas adecuadas que permitan el desarrollo sostenible de estos pueblos y los recursos naturales que son parte de sus territorios ancestrales" (21).

Por otro lado, en el Informe Alternativo 2008 sobre el Cumplimiento del
Convenio 169 de la OIT en Perú se señala que "el propio Presidente de la República, mediante un artículo de opinión presentando sus propuestas de modernización del Estado y modelo de desarrollo pone en cuestión la existencia de las comunidades nativas y campesinas como realidad social e
22
histórica y sostiene la necesidad de que reviertan al Estado los territorios de dichas comunidades para ponerlas en manos de grandes inversionistas" (22)

Y en la página 20 se señala que "El Estado peruano no ha desarrollado respaldos normativos ni institucionales que generen las condiciones para la inclusión de los pueblos indígenas como sujetos de derecho que deben ser plenamente informados sobre las políticas y el modelo de desarrollo que les afecte. Menos aún se han creado los espacios para concertar las iniciativas ni la visión de desarrollo de los pueblos indígenas para el diseño de las políticas públicas con perspectiva intercultural"

En el mismo documento se señala que los DL 1059 (Ley General de Sanidad Agraria) 1060 (Sistema Nacional de Innovación Agraria) 1062 (ley de inocuidad de los alimentos) y 1080 (modificatorio de la ley General de Semillas) "puede propiciar un ingreso indiscriminado y descontrolado de cultivos transgénicos, lo que terminará afectando de manera grave e irreversible a los cultivos orgánicos y la biodiversidad andina y amazónica" (p.19-20).

Particular preocupación les merece el DL 1064, pues señalan que con él "el gobierno ha optado por eliminar la única oportunidad que existía para las comunidades nativas y campesinas de negociar una relación económica sostenida con las empresas extractivas, mediante la abrogación del Decreto Legislativo 1064, art. 8, el cual elimina la negociación previa al establecimiento de las servidumbre mineras, petroleras, gasíferas y otras. De esta manera el Estado impondrá sus proyectos y establecerá unilateralmente la contraprestación que corresponda a la población por el uso de sus territorios" (p.32).

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1) V. Caballero, T. Cabrera "Conflictos sociales en el Perú, 2006-2008" en E. Toche (comp.) Perú Hoy. Por aquí compañeros. Aprismo y Neoliberalismo (Lima, Desco, 2008) p. 107
2 ) "Imacita, el epicentro de la protesta" en La República, 24 de agosto del 2008.
3 ) F. Eguiguren "Las Comunidades Nativas tienen Razón" en Perú 21 del 21 de agosto del 2008.
4 ) Matt Finer, Clinton N. Jenkins, Stuart L. Pimm, Brian Keane, Carl Ross "Oil and Gas Projects in the Wester Amazon. Threats to Wilderness, Biodiversity and Indigenous People" en Journal…. (august 2008) Vol. 3, n. 8. Disponible en
www.plosone.org
5 ) Tomado de la web de AIDESEP, www.aidesep.org.pe
6 ) Voz Indígena. Revista Institucional de AIDESEP, n. 27. Edición especial de Aniversario (2005). Puede bajarse de la web de AIDESEP.
7 ) O. Espinoza "Los pueblos indígenas de la Amazonía peruana frente al proceso de globalización" en B. Haour (comp.) Apertura a la Globalización. Desafíos y oportunidades en el Perú (Lima, Fondo Editorial de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, 2008) 30-31
8 ) Entrevista de Michel A. Zárate en Perú 21 del 24 de agosto del 2008.
9 ) Poca participación y muchos conflictos en E. Toche (comp.)Perú Hoy. Por aquí compañeros. Aprismo y Neoliberalismo (Lima, Desco, 2008)

10 ) Caballero y Cabrera, art. cit. p. 126.
11) O. Espinoza, art.cit. p. 21
12 ) A.García "Una apuesta crucial por el siglo XXI" en El Comercio 6 de julio del 2008.
13 ) A. Alayza "Cuestionada implementación del TLC". en La República 12 de agosto del 2008
14 ) H. Cabieses "Política de drogas: cuatro aciertos, cinco continuidades" en E. Toche (comp.) Perú Hoy. Por aquí compañeros. Aprismo y Neoliberalismo (Lima, Desco, 2008) p.383.
15 ) Desco Resumen Semanal Año XXXI- n. 1501 (13 – 19 de agosto del 2008).
16 ) La República 1 de agosto del 2008.
17 ) C.Basombrío "Sobre la crisis con los nativos" en Perú 21 del 24 de agosto del 2008.
18 ) V. Caballero, T. Cabrera art. cit. p.130

19 ) Roger Rumrrill, "La Amazonía indígena en pie de lucha" en La Primera 11 de agosto del 2008.
20 ) Comunicado de la Red Muqui (Red de Propuesta y Acción en Minería, Ambiente y Comunidades) Lima 24 de agosto del 2008.
21 ) El texto que mencionamos Análisis de los Decretos Legislativos que Afectan a los Pueblos Indígenas, emitidos por el Poder Ejecutivo en virtud a la Ley No. 29157 puede bajarse de www.caap.org.pe. En dicha página se señala que "el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) es una institución creada en 1974 por los 9 Obispos de la Amazonía Peruana para la promoción de la población marginada de la selva, especialmente de los indígenas amazónicos".

22 ) Elaborado por las Organizaciones Indígenas y la Sociedad Civil y Presentado por: la Confederación General de Trabajadores del Perú – CGTP el 05 de agosto de 2008 a la OIT. p.12.

lunes, 25 de agosto de 2008




Protestas indígenas: La lucha contra los engaños y la prepotencia


Por Alberto Chirif
Especial para Vol

¿Se oponen los indígenas al desarrollo?
Hace pocos días, en sendas entrevistas por televisión, he escuchado opiniones de dos ministros sobre el tema de las protestas en curso de miles de indígenas en diversas zonas del país. Uno de ellos es el premier, el Sr. Jorge del Castillo, para quien el tema se resuelve en el hecho de que los indígenas son pobres, a pesar de poseer grandes extensiones de tierras, y, a la vez, en la existencia de una serie de personas e instituciones que quieren mantenerlos en esa condición para poder aprovecharse de ellos y manipularlos. No explicó bien en que consistiría este aprovechamiento ni tampoco la finalidad de la manipulación.

El otro es el recién estrenado ministro del ambiente, Sr. Antonio Brack, que hizo una comparación primorosa de los indígenas del Perú con los bávaros. Estos últimos, afirmó, mantienen sus tradiciones, sus vestidos (esos de cuero con tirantes y sombrerito del mismo material, de alas cortas, para los hombres; y de faldas largas, con mandil, para las mujeres), pero a su vez son empresarios ricos. Puso como ejemplo de esto el hecho de que la fábrica de esos súper autos BMW está allá, en Bavaria. Luego pasó a hablar sobre la artesanía shipiba, que le encanta, según confesó, y que podría ampliar su mercado y volver rica a la gente, pero para esto, sentenció, los indígenas debían modernizarse y trabajar.

¿Pero qué ha hecho el Estado para promover eso?, interrumpió el entrevistador al ministro Brack, supongo yo sin ánimo de fastidiarlo, porque ese periodista no se distingue por ser un comunista solapado ni tampoco un crítico del gobierno. ¡Ah!, reparó el ministro, en eso hay que reconocer que no ha hecho nada. A reconocimiento de culpa relevo de pruebas, dicen los abogados.

No obstante, otras cosas me quedaron dando vueltas en la cabeza. La primera es qué tiene que ver la andanada de decretos promulgados por el Ejecutivo, que buscan reducir en unos casos y anular en otros los derechos de las comunidades indígenas, con la preocupación de estos ministros por la pobreza de los pueblos indígenas. Debo admitir que no encontré la relación.
Más bien, me quedó claro que si los indígenas pierden sus tierras se quedarán más indefensos dentro de la sociedad nacional, como fácilmente se puede ver a raíz del tipo de condiciones que suele imponerles aquello que se llama la ley de la oferta y la demanda. Por ejemplo, los madereros pagan por un árbol de cedro en pie 20 soles. En otras palabras, ellos recuperan el costo de su asalto con la venta de cuatro pies de un árbol que puede producir dos metros cúbicos de madera.

No se puede negar que en los últimos 10 ó 12 años el Perú registra índices de crecimiento macroeconómico muy positivos. Pero tampoco se puede negar el aumento de las “víctimas del desarrollo”, parafraseando a mi colega Shelton Davies, hoy consultor del Banco Mundial.
En la década de 1970, él estableció estos pares antagónicos para representar, por un lado, a los indígenas del Brasil y, por otro, el espectacular crecimiento que experimentaba el país en ese tiempo, como resultado de una millonaria inversión de capitales transnacionales. Pero esto esta última no ha podido revertir el hecho de que en ese país se reconozca la existencia de un 50% de pobres, de los cuales más de la mitad están en situación de miseria, ni tampoco que se frene el crecimiento desenfrenado de la violencia como producto de dicha pobreza.

Para volver a las “víctimas del desarrollo” debemos referirnos, por ejemplo, a los achuares del Corrientes y, en general, a los indígenas de otras zonas petroleras. Si se compara los índices del PBI que se produce en los distritos petroleros, con la situación de deterioro y empobrecimiento de la situación de los indígenas y ribereños que habitan en ellos, vemos fácilmente que no hay relación positiva entre inversión y desarrollo, sino todo lo contrario.

Los pueblos indígenas nunca han sido ricos pero tampoco han sido pobres. El juego de estos conceptos no ha correspondido a su realidad. No han tenido nunca dinero, elemento que no hecho parte de su propio proceso histórico, pero sí han podido satisfacer plenamente sus necesidades de alimentación, vivienda y vestido; y han tenido además ventajas adicionales, como vivir en un ambiente sano y tener capacidad de manejar sus conflictos. Ahora, en cambio, a raíz del “desarrollo”, no sólo no tienen dinero, sino que tienen un medio ambiente deteriorado, que ya no les provee de bienes y servicios de calidad, como sucedía antes, y su salud está afectada, tanto en lo físico, como en lo psicológico.

Nunca he conocido a un indígena que se niegue al progreso, a tener más dinero y poder comprar con éste nuevos bienes. La historia de las relaciones entre las sociedades indígenas y la colonización da cuenta clara de esto desde los primero tiempos del contacto. Las herramientas de metal, por ejemplo, no fueron una imposición externa, sino una innovación tecnológica aceptada de buen ánimo y buscada por los propios indígenas. De hecho, su interés en mantener comunicación con los europeos no fue motivado por la religión ni otro tipo de enseñanzas de origen foráneo, sino por tener acceso a las herramientas de metal que facilitaban su trabajo y lo hacían más efectivo.

En este sentido, los defensores de los decretos no deben buscar argumentos absurdos para mantener su decisión y cuestionar a los indígenas y a quienes no piensan como ellos. Los indígenas no se oponen a la innovación ni a las mejoras de sus condiciones de vida, sino al despojo y a este tipo de desarrollo que en realidad los hunde porque enajena sus recursos y su capacidad de decidir libremente sobre su futuro.

La insistencia de los decretos
No es que los decretos aprobados fijen condiciones democráticas para que las comunidades indígenas elijan libremente su destino como colectividad, así como el uso que le quieran dar a sus tierras colectivas. No, no es eso. Es, por el contrario, que los decretos promueven compulsivamente la anulación de los derechos colectivos de los indígenas con la finalidad de disolver (palabra que nos trae reminiscencias de abril de 1992) a las comunidades y parcelar sus tierras para que entren al mercado.

Por lo demás, la parcelación de las comunidades para que pongan sus tierras en el mercado de tierra no es una idea nueva, como cree el señor presidente, sino muy antigua.
En el Perú, durante el mandato de Simón Bolívar, con el argumento de atacar instituciones coloniales, “que sustraían la tierra del mercado e impedía la conversión de sus tenedores en propietarios directos”, se eliminaron, en 1824, las protecciones de las tierras indígenas. El resultado fue la creación de latifundios y, entonces sí, el empobrecimiento de la gente que se quedó sin soga y sin cabra.

En Chile se dio un proceso similar desde el siglo XIX que afectó principalmente las tierras de los mapuches. El porcentaje de solicitantes de la parcelación fue reduciéndose paulatinamente, hasta que Pinochet determinó que con uno solo que la pidiera, se procedería a la partición de las tierras. En la práctica, se presentaron casos en que ese uno ni siquiera era mapuche, sino un foráneo asentado en sus tierras.

Las comunidades son autónomas según la Constitución. Por lo que no necesitan ser empujadas a parcelar sus tierras. Si quieren pueden hacerlo por decisión propia. De hecho, por citar un ejemplo, las tierras de todas las comunidades aguarunas del Alto Mayo, base de la Confederación de Nacionalidad de la Amazonía Peruana (CONAP) han sido parcelas y alquiladas a colonos, en ejercicio de su autonomía.
Pero no es sólo a través de esos decretos que el Estado busca anular los derechos colectivos, que son propios de los pueblos indígenas y que han sido parcialmente formalizados, con su esfuerzo y el apoyo de otros agentes, el Estado entre ellos, en la legislación nacional y en los convenios y declaraciones internacionales, durante los últimos 40 años. Es también mediante su práctica política que apunta hacia eso, desconociendo importantes normas que hacen parte de la legislación nacional.

En este sentido, hay que mencionar el derecho a la consulta previa, informada y de buena fe que está contemplado en el Convenio 169 de la OIT, ley nacional desde que el Estado lo ratificó en 1993; y que la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada a fines de 2007, retoma y amplía, en la medida que le da carácter vinculante a la consulta. Según este derecho toda actividad de desarrollo y toda norma legal referida a comunidades indígenas que el Estado quiera poner en marcha o aprobar, según el caso, debe pasar por un proceso de consulta previa con éstas y sus organizaciones representativas. Sin embargo, ni uno solo de los decretos aprobados recientemente por el Ejecutivo, a pesar de que comprometen su existencia como entidades sociales, económicas y culturales, ha pasado por la consulta previa.

La situación respecto a los contratos petroleros en tierras de comunidades indígenas es similar. Hay que decir, además, para sopesar el grado de incumplimiento del Estado respecto a sus propias normas, que el Decreto Supremo Nº 012-2008-EM, dado el 19 de febrero de este año, que aprueba el “reglamento de participación ciudadana para la realización de actividades de hidrocarburos” y que ha sido elaborado en concordancia con el convenio 169 y la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, ha ratificado el tema de la consulta previa, informada y de buena fe para la suscripción de contratos de explotación petrolera.

No obstante esta reafirmación de principios y obligaciones hecha por el propio Estado peruano, el 12 de diciembre de 2006 PERUPETRO suscribió contrato con la empresa HOCOL para la exploración y explotación del lote 116, ubicado en la zona del alto Marañón, provincia de Condorcanqui, sin haber efectuado ninguna consulta previa; y sólo realizó “eventos presenciales” para informar a la gente sobre el contrato que ya había suscrito, los días 12 y 29 de marzo de 2008, es decir, un año y tres meses después de haber tomado unilateralmente la decisión de autorizar a la empresa su operación en el país.

El racismo
Muchos de los que han escrito sobre el conflicto actual han hablado sobre el tema del racismo. Me atrevo sin embargo a volver a mencionarlo, a riesgo de no tener cosas nuevas que decir. Lo hago simplemente para expresar mi indignación.

En los 40 años que llevo trabajando con pueblos indígenas todas las decisiones fuertes que han tomado colectividades indígenas amazónicas han tratado de ser desacreditadas por sus opositores como supuestos resultados de manipulaciones externas. Recordaré algunas.
A comienzos de la década de 1980, los aguarunas resolvieron echar de su territorio a Werner Herzog, soberbio cineasta alemán, considerado por algunos como “progresista”, que burlándose de la voluntad de la gente quiso a toda costa mantenerse en la zona y realizar allí su película. Antes, el Consejo Aguaruna-Huambisa (CAH), había ganado sus reclamos en todas las instancias administrativas, pero esto no sirvió para que Herzog se marchase. Entonces fue echado a la fuerza. La respuesta fue: son manipulados. ¿Por quienes? La oferta fue variada y hasta contradictoria: misioneros del ILV que no querían gente extraña en la zona, comunistas, espías de países vecinos interesados en crear el caos y, por supuesto, ONG.

Se atribuyó también a la manipulación sucesos trágicos, como el desalojo de colonos realizado por los propios aguarunas, primero, en Chamikar, comunidad en el alto Marañón, y, años más tarde, en Flor de la Frontera, en Cajamarca. En ambos casos, los comuneros indígenas habían ganado sus reclamos administrativos y además judiciales que ordenaban que el Estado desalojara a los colonos, cosa que ciertamente no hizo. Fue entonces que los indígenas actuaron, con las consecuencias ya conocidas.

A fines de la década de 1980, los ashánicas del Pichis se levantaron en armas contra el MRTA, a raíz de que éste había asesinado a su líder, don Alejandro Calderón. En el proceso, convocaron a los asháninkas del Gran Pajonal. Nuevamente se levantó el argumento de la manipulación, que esta vez recaía sobre AIDESEP y sus asesores.

Más recientemente, en 2006, los achuares del Corrientes tomaron medidas de fuerza a raíz de que sus protestas por la contaminación de su medio ambiente y de su propia salud, debidas en ambos casos al vertimiento durante décadas de aguas de formación en los ríos y quebradas. En esta oportunidad, los acusados de manipulación fueron ONG que trabajan temas de derechos humanos y ambientales.

En resumen, nunca se admite que los propios indígenas son capaces de expresar su opinión a procesos que son contrarios a sus intereses. ¿Por qué? Porque son indígenas, es decir, por racismo.

La actitud no es nueva y me hace recordar un pasaje de las investigaciones judiciales realizadas durante el proceso del Putumayo, a inicios del siglo XX, mediante el cual se abrió juicio a los caucheros acusados de las masacres de los indígenas. Rey de Castro, cónsul peruano en Manaos, fue encargado por el gobierno peruano de informar sobre los hechos, pero en realidad asumió la defensa a rajatabla de los caucheros. Él trató de desacreditar las declaraciones de los indígenas que habían sufrido castigos y vejaciones, con el argumento de que, por ser indígenas, no tenían capacidad de afirmar una cosa así. Esto a pesar de que lo que decían se refería a maltratos sufridos en carne propia. En consecuencia, si afirmaban eso, era porque eran manipulados.
En el tiempo que llevo trabajando con pueblos indígenas, nunca he sabido que ninguno de estos actos de protesta u otros menos visibles, para oponerse a decisiones del Estado o de empresas, haya sido manipulado por algún agente externo.

Final
La insistencia en la pobreza de los indígenas, por todas las consideraciones expuestas, parece sospechosa, aunque en algunos casos admito que pueda deberse a la ignorancia de quienes sostienen este argumento para justificar los decretos. La enajenación de sus tierras y el rompimiento de su cohesión social no son formas de encarar la pobreza. La pobreza, por otro lado, es consecuencia de una manera de ver el desarrollo que termina expropiando a la gente con menos poder dentro del sistema, para trasladar sus heredades al gran capital.

Si al Estado le preocupa realmente la pobreza, que comience por donde están la mayoría de pobres, es decir, las ciudades: ambulantes, cuidadores de autos, cantantes callejeros, obreros voluntarios que reparan pistas y hasta carreteras, carteristas y escaperos; también está una larga relación de profesionales de diversas ramas, muchos de ellos muy calificados, que se han empobrecido por falta de trabajo y que han debido dedicarse a labores como la de taxistas.

Y en el caso de las comunidades indígenas, si el Estado quiere hacer algo por ellas que las apoye a manejar sus bosques de manera sustentable, a fin de obtengan beneficios económicos de su aprovechamiento, o las cochas, para levantar la productividad piscícola. Esto no dará como resultado nuevos levantamientos, sino el agradecimiento de las comunidades a un Estado que en vez de tratar de hundirlas, las levante.

Mientras tanto, que el Estado cumpla con la Constitución, las leyes, los convenios internacionales y las declaraciones que ha suscrito en las Naciones Unidas, y que respete la autonomía de las comunidades indígenas para decidir por presente y futuro.
Artículos relacionados: El problema aguaruna: la punta de un inmenso iceberg http://www.viajerosperu.com/articulo.asp?cod_cat=1&cod_art=146
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http://www.viajerosperu.com/articulo.asp?cod_cat=4&cod_art=1074
Para entender la protesta indígena (y el maltrato a Brack)
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sábado, 23 de agosto de 2008



Disidencias. La “chusma” y Alan García

Alberto Adrianzén

Sería bueno preguntarle al presidente García qué entiende por "galería", porque en días pasados ha utilizado esta palabra para referirse a las comunidades nativas de la selva. Para el presidente, todos aquellos que protestan o reclaman sus derechos, son parte de esta llamada galería (se puede emplear la palabra cazuela) como también expresión del "desorden". Todo indica que en esta suerte de teatro que quiere construir el mandatario, él está con aquellos que se sientan en la platea y si están ubicados en los palcos, mejor aún. En realidad, esta manera de imaginar el país coincide, justamente, con aquellos que se sientan en la galería o cazuela. Para ellos, el presidente es de derecha y prefiere a los que están ubicados en la platea y en los palcos.

Pero hay algo más. Para García, a los que están en la galería solo les queda aplaudir o, en todo caso, quedarse en silencio si la "obra" no les gusta. Cualquier otro gesto o manifestación es, simplemente, señal de desorden y, por lo tanto, merece su desaprobación. No sucede lo mismo con aquellos que se sientan en platea o palcos: ellos sí pueden aplaudir, criticar y hasta, incluso, si la obra no les gusta, tienen derecho a cambiarla. Ellos, con el beneplácito del presidente, pueden invadir el escenario, cambiar el director y actores, modificar los diálogos, pedir que se "calle" la galería y cazuela. Todo les está permitido. Lo que ha dicho Humberto Campodónico hace poco en este diario respecto a que los mineros disminuirán su famoso "óbolo" si se les quita el subsidio a los combustibles es el mejor ejemplo de que ellos (así como otros sectores) sí tienen voz y voto en esta obra; los otros son, simplemente, convidados de piedra, o como le gusta decir a Kiko, personaje del Chavo del Ocho: "chusma, chusma, chusma".
De otro lado, el argumento presidencial de que aquellos que pretenden derogar los DL 1015 y 1073 solo buscan "quitarles dignidad a personas (se refiere a los que viven en las comunidades nativas) que tienen derecho a decidir por sí mismos y ser ciudadanos completos", es, sinceramente, demagógico y hasta hipócrita; más aún si se cree, como lo cree el presidente, que todos aquellos que protestan (que son la mayoría de las comunidades nativas) son una "chusma" ya que están en la galería o en la cazuela.
Con ello el presidente García no solo ofende a las comunidades nativas sino también a todos los peruanos. Es, en realidad, el mayor de los agravios que un presidente elegido democráticamente haya pronunciado contra el pueblo y, en particular, contra las comunidades. Aquí se siente hasta un tufo colonial. La idea de que las ciudades y las máquinas, como también lo ha dicho García, son sinónimo o simbolizan el "progreso" y que las comunidades andinas o nativas con su "falso sentido de protección" el atraso y el desorden –por no decir la barbarie–es expresión de un pensamiento reaccionario, racista y, francamente, decimonónico. Ellos serán dignos y ciudadanos solo cuando les llegue la luz del progreso del que los capitales –y si son extranjeros mejor aún– son portadores.La idea de que el capital extranjero (o como diría Haya de la Torre: el imperialismo) tiene un lado bueno y otro malo, ha caducado. Para García, dicho capital siempre es bueno. Con ello, acaba de enterrar públicamente –porque hace rato lo ha hecho silenciosamente– las famosas tesis del Haya auroral, progresistas y reformistas. Aquellas tesis que buscaban fundar una nueva conciencia nacional y un nuevo pueblo en el país. García ha hecho "descender" al APRA de la galería (o cazuela), donde nació, a la platea para ubicarse, él mismo, en uno de los palcos.
Por ello, que sea el Congreso, una institución que tiene apenas 9% de aprobación por la opinión pública, el que haya puesto un poco de sensatez en medio de este conflicto, muestra a todas luces lo equivocado que está el presidente al criticarlo, pero sobre todo lo dispuesto que está a profundizar una política que solo favorece a unos cuantos y que, posiblemente, a lo único que conduzca sea a una mayor confrontación entre peruanos y a un incremento de la represión. Y es que ya no solo se trata de que los opositores sean comunistas o unos simples "perros del hortelano", como le gusta decir al presidente, ahora son algo "peor": un grupo social que al estar ubicados en la galería y en la cazuela, lugares donde va la gente de pocos recursos, se transforman en una "chusma", en unos "plebeyos", que poco entienden del progreso del país. Así, García ha transformado al pueblo peruano, que el APRA ayudó a forjar décadas atrás, en una "chusma" como le gustaba decir a la vieja oligarquía. El círculo, finalmente, se ha cerrado: las víctimas de ayer son los victimarios y los "oligarcas" de hoy, sentados cómodamente en la platea y en los palcos del teatro.



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lunes, 18 de agosto de 2008



SOLIDARIDAD CON EL MOVIMIENTO INDÍGENA AMAZÓNICO EN PERÚ

Rodrigo Montoya Rojas *

Mientras escribo este artículo, los pueblos indígenas de la Amazonía se rebelan contra el Estado peruano y aparecen como un actor político por primera vez en su historia. Se cansaron de pedir y ahora exigen con firmeza. Para ser oídos convocaron al gobierno a una “mesa de diálogo” en San Lorenzo, muy lejos de Lima, a orillas del río Marañón, un poco antes de que este cambie de nombre para llamarse Amazonas. Los pueblos indígenas Awajun, Wampis, Matsiguenka y Shipibo cercaron a la petrolera argentina Perú Petro, una hidroeléctrica y, además, bloquearon algunas carreteras en las provincias de Bagua y Utcubamba en Amazonas, Datem, en Loreto, Echarate en Cusco y en Iparía, Ucayali. Como el gobierno no escucha a nadie que no bloquee carreteras y puentes, la lección ha sido aprendida por los pueblos amazónicos luego de la rebelión última de Moquegua.

Los insurgentes exigen que el gobierno derogue los decretos legislativos, sobre todo los 1015 y 1073, impuestos sin diálogo ni concertación alguna con los propios indígenas como ordena el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, firmado por el Estado peruano.
Estos decretos legislativos facilitan el camino para la venta de tierras y entrega de recursos amazónicos a las grandes empresas transnacionales, de acuerdo al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, firmado por le ex presidente Alejandro Toledo. Hace dos años y medio, el candidato García prometió retirar la firma del Perú de ese tratado; una vez elegido presidente, este señor se convirtió en el mejor aliado de Estado Unidos junto con Uribe de Colombia y Bachelet de Chile, como un ejemplo maravilloso de la contradicción permanente entre el decir y el hacer. Preocupado por la inversión capitalista de las multinacionales como único recurso para resolver el problema de la pobreza, el Sr. García exige que los indígenas amazónicos, a quienes insulta llamándoles “perros del hortelano, que no comen ni dejan comer”, usen sus tierras para producir capitalismo o las vendan si no pueden. El derecho de propiedad indígena no es como el derecho de propiedad del resto de ciudadanos de primera categoría. ¿Quiénes pueden cuestionar la propiedad de las multinacionales en Perú? Sólo “los comunistas y enemigos de la patria”, dicen los apristas. ¿Quiénes pueden cuestionar el derecho de propiedad de los pueblos indígenas? El presidente García y su partido aprista, en nombre de la democracia y de la inversión capitalista.

Una información adicional es pertinente en este punto. De acuerdo a las leyes que de peruanas tienen sólo el nombre, quienes poseen la tierra en Perú sólo son dueños de la materia física llamada tierra, tierra pelada para decirlo sin rodeo alguno, no de sus aires –bosques- ni del subsuelo –gas, petróleo, minas- ni de las aguas de sus ríos en cuyas arenas se encuentra el oro.
Con su sabiduría milenaria los pueblos indígenas se ríen de esta estupidez peruano occidental porque para ellos y ellas la tierra, el subsuelo y los aires son una sola unidad como una es la vida de los seres humanos, animales y plantas gracias a la madre tierra, a los ríos y mares. Separar a los seres humanos de sus bosques y de sus ríos es un acto de ignorancia punible. Como estamos en Perú y no en un reino de mínima sensatez, el mapa de concesiones de tierras en la Amazonía en beneficio de empresas multinacionales parece un tablero de ajedrez. En Texas, Estados Unidos, los propietarios del suelo debajo del cual se encuentra petróleo se vuelven millonarios petroleros. En Perú se vuelven pobres como ha ocurrido con todos los dueños del suelo donde hay minas, petróleo y gas.

Desde 1974, los pueblos indígenas han empezado a recuperar parte del territorio que organizaron en miles de años y que los españoles y sus herederos les expropiaron. La superficie recuperada está ahora en grave peligro de pasar a otras manos para felicidad del capitalismo y sus defensores. Compartir el bosque con los hermanos monos, tortugas o pájaros, sólo es entendible si se tienen las luces de una espiritualidad indígena en la que la llamada superioridad del hombre y la razón sobre la naturaleza son, felizmente, inexistentes e inimaginables.

Los pueblos indígenas pidieron y exigieron un diálogo, con fuerza y firmeza, pero sin violencia. El gobierno envió al ministro Antonio Brack para enterarse de lo que quieren y resolver algunos temas seguramente menores. Cuando el Sr. García y los funcionarios del capital pensaron y redactaron los decretos legislativos no invitaron a diálogo alguno y los pueblos interesados no tuvieron ni siquiera la posibilidad de enterarse de lo que les esperaba. Los dirigentes indígenas suspendieron el diálogo pidiendo que vaya una comisión con capacidad de decisión y no ser “mecidos”; es decir, engañados. El gobierno responde suspendiendo las garantías constitucionales; en dos palabras, apelando a la violencia. ¿Diálogo? En esas condiciones no será posible. ¿Hasta cuándo? Los indígenas ya no podrán n reunirse ni hacer manifestaciones. La policía y, tal vez, el ejército después, podrán disparar y si matan no podrán ser enjuiciados por que tienen libertad para matar gracias a otra disposición del propio Alan García. Algunos meses atrás, él les dijo a sus soldados y policías “tiren y piensen después”. De ese modo, no hay que ser adivinos para suponer que podríamos ver más violencia y muertes debidamente anunciadas.

Sería un grave error suponer que el conflicto amazónico concierne exclusivamente a los pueblos indígenas de la región y que por su pequeñez demográfica se trataría de algo menor o de poca importancia. Una de las muchas consecuencias posibles del surgimiento de un nuevo actor político en Perú es el desafío para los partidos políticos, intelectuales y profesionales del país para cambiar sus viejos hábitos coloniales. ¿Cuántos antropólogos y antropólogas nos interesamos y acompañamos a los pueblos indígenas en sus luchas? Sólo pocos, muy pocas. ¿Cuántos politicólogos y politicólogas o pomposamente llamados cientistas políticos incluyen a los pueblos indígenas en sus análisis sobre Perú? Casi ninguno o ninguna. ¿Hasta cuándo la clase política y la inmensa mayoría de periodistas y los llamados comunicólogos seguirán creyendo que Lima es el Perú y que la democracia se reduce a elegir representantes cada tres o cinco años en las alcaldías, congreso y presidencia de la República? La acción de las organizaciones indígenas no es una sorpresa de hoy. Como todos los procesos sociales, viene de lejos, la Asociación indígena para el Desarrollo de la Amazonía Peruana, AIDESEP se formó hace 28 años. Frente a la casi desaparición de la izquierda corresponde a las organizaciones indígenas andinas y amazónicas el mérito de defender causas nacionales y mundiales como la defensa de los Recursos, del petróleo, el gas, el agua, y el territorio como bienes nacionales, colectivos y públicos; de defender las culturas, lenguas, identidades, biodiversidad, saberes y una nueva espiritualidad libre de los graves complejos y traumas de las religiones cristianas y católicas; y, finalmente, de defender formas de autogobierno y libre determinación para enriquecer la pobre noción de democracia en uso en el país.

Por lo expuesto, la solidaridad y apoyo a los pueblos indígenas se impone como un deber no sólo con ellos sino con el país entero.
* Rodrigo Montoya Rojas es antropólogo y profesor emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú.
Enviado por Lucas Cachay.

viernes, 1 de agosto de 2008


"Hay una contradicción entre promover la inversión y reconocer los derechos indígenas"
La organización Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR) también reacciona
ante la publicación de los 102 Decretos Legislativos emitidos por el Ejecutivo
como parte de la implementación del Acuerdo de Promoción Comercial entre Perú y
Estados Unidos y valiéndose de la excusa que el Congreso le dio para
suplantarlos en la tarea de legislar durante 180 días.
Tsiroti.com entrevistó al presidente de DAR, César Gamboa, quien nos manifestó que con la promulgación de estas normas el Ejecutivo afectaría la seguridad jurídica de las comunidades campesinas y nativas. Explicó que podemos darnos cuenta de esto al relacionar dichas normas entre sí, es decir, entendiendo el conjunto de normas y lo que hay detrás de ellas, su finalidad, ya sea por acción o por omisión.

Entre las normas a las cuales se refiere Gamboa y que estarían involucradas unas con otras en contra de las comunidades, serían el Decreto Legislativo 994, que promueve la inversión privada en proyectos de irrigación para la ampliación de la frontera agrícola; Decreto Legislativo 1015, que unifica los procedimientos de las comunidades campesinas y nativas de la sierra y de la Selva con las de la Costa, para mejorar su producción y competitividad agropecuaria; Decreto Legislativo 1064, que aprueba el régimen jurídico para el aprovechamiento de las tierras de uso agrario; Decreto Legislativo 1073, que modifica el literal b) del artículo 10° de la Ley N° 26505, Ley de la Inversión Privada en el desarrollo de las actividades económicas en las tierras del territorio nacional y de las comunidades campesinas y nativas, modificado por el artículo único del Decreto Legislativo 1015; y el Decreto Legislativo 1089, que establece el régimen temporal extraordinario de formalización y titulación de predios rurales.

En el desarrollo de la siguiente entrevista, Gamboa nos adelanta la posición que tiene DAR sobre los decretos anteriormente mencionados, en especial por el D. Leg. 1089 y los principales puntos con que cuenta el análisis han elaborando.

DAR ha preparado un análisis sobre los decretos legislativos emitidos por el Ejecutivo el pasado 28 de junio. ¿Cuál es la posición al respecto?
No estamos de acuerdo con estos decretos. Hemos terminado de hacer el análisis jurídico de las normas vinculadas a tierras y bosques y tenemos muchas críticas al respecto, especialmente en estas dos materias que han sido parte de nuestro análisis. Estas normas atentan contra la seguridad jurídica de las tierras de las comunidades, además de implementar algunos instrumentos legales que desde ya atentaban contra el principio de la OIT, de los Tratados Internacionales, de los Derechos Humanos y sobretodo del Reconocimiento de los Pueblos Indígenas que el Perú ha suscrito en el Convenio 169 de la OIT, así como en la última declaración de las Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas.

¿Crees que fue adecuado incluir decretos vinculados a comunidades nativas y campesinas dentro de la implementación del TLC?
Desde la lógica del Gobierno, creo que está intensificando el tema de las inversiones sobre todo en espacios y economías que ellos consideran que no producen capital o desarrollo, según como ellos están visualizando el desarrollo del país. Sin embargo, no están reconociendo evidentemente una visión intercultural; en ese sentido estos decretos se están excediendo el marco para el cual fueron elaborados, implementados, ya que el TLC va a regular términos comerciales y acá se están eliminando algunos inconvenientes para el tema de inversiones, en otras palabras, hay una contradicción entre: promover las inversiones en el país y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.

¿Cuál sería entonces el fin que tiene el Ejecutivo al publicar estos decretos?
Si analizamos estos decretos, detrás de éstos hay una política de generar un mercado inmobiliario, un mercado de tierras en la amazonía y los andes, un mercado que no se podía realizar porque ya había derechos reconocidos y ciertas limitaciones que se consideraban legales para implementar este mercado de tierras. El hecho de que se cuente que una comunidad necesita dos tercios para el desmembramiento de las tierras comunales dentro de la visión del mercado es una limitante, pero esos dos tercios aseguran la existencia de una comunidad, de un pueblo, de una cultura; la relación ancestral y espiritual entre las tierras y una cultura es muy importante para su existencia, mantiene su cohesión como cultura y como pueblo.
Eso no está dentro de las consideraciones del mercado, ni de la visión de inversiones que se deben dar en nuestro país. Lastimosamente es una visión poco intercultural. Se aprecia a la gente pobre como actores económicos y no se le aprecia como seres humanos que tienen una relación especial con la tierra, con la naturaleza, con el entorno en que viven; van a cambiar drásticamente esa relación porque los factores económicos ahora con estas normas van a poder ingresar.

¿Qué tipo de inversión crees que el Estado este interesado en colocar sobre estas áreas?Por el interés de promover ciertas inversiones, una de las más claras ya que el Estado la ha visualizado dentro de las políticas, es el tema de los biocombustibles, es la principal bandera que tiene este gobierno.

¿Qué se podría hacer legalmente?
Hay varias salidas, judiciales y legales. El Congreso de la Republica en su siguiente legislatura podría, tanto en sus comisiones ordinarias como por una comisión especial, analizar estos decretos legislativos y sería el Pleno quien decida la derogación de estas normas, dependiendo de los resultados que se obtengan.
El problema esta en que, cuando se deroga una norma no se restituye la anterior, entonces lo importante es tener propuestas legales del tema, no está en sólo decidir derogar los cinco decretos que afectan nuestras comunidades nativas y campesinas; por eso hay que tener bastante cuidado, porque si se derogan estas normas, lo que se va a tener es un vacío. Lo que el Congreso debió haber hecho es legislar ante la presión del Ejecutivo; más que rechazar las normas, era determinar cuáles eran las instituciones que atentaban contra las comunidades nativas y campesinas, y sobre eso regular algunos vicios que hay de la legislación anterior.
DECRETO LEGISLATIVO 1089

En el D. Leg. 1089, se plantea a COFOPRI como la única entidad para la titulación de predios rústicos. ¿Qué opinan?
En verdad no interesa si es una o varias entidades las que se encarguen, lo importante son los criterios con los que se va a trabajar la adjudicación de tierras; puede ser una o varias, lo importante acá es el criterio que van a usar para la adjudicación de las tierras y cómo van a clasificar las tierras, cómo van a hacer un catastro, cómo van a reconocer los derechos persistentes, cómo van a reconocer los pedidos de ampliación de las comunidades, cómo van a reconocer esos territorios que actualmente no han sido regulados, qué va a suceder con los procesos en trámites para titulación de comunidades nativas y campesinas. En este decreto se aprecia un proceso administrativo, es decir, es más técnico; pero si lo analizamos en conjunto, para las tierras tituladas, o sea para las comunidades con título, están los decretos 1015 y 1073; y para las que están sin título o están en disputa como tierras indeterminadas, como seria el caso de las tierras eriazas, están los decretos legislativos 1064 y 1089.

En el 1089 se menciona que COFOPRI va a apoyar a los Gobiernos Regionales...
Los gobiernos regionales tienen políticas de asistencia con los pueblos indígenas de las comunidades para asegurar las tierras de las comunidades campesinas y nativas, pero las acciones de los gobiernos regionales son pocas. En estos decretos se les menciona sólo como apoyo técnico y los gobiernos regionales son organismos muy débiles y que trabajan muy poco por los pueblos indígenas y campesinos, es más, los gobiernos regionales creo que no han visualizado todo este proceso pese a que va a afectar su ordenamiento territorial. Yo creo que ellos deberían tener una participación mucho más activa y no ser simples acompañantes en el proceso.

¿Hay alguna diferencia entre el Proyecto de Ley 1770 y el Decreto Legislativo 1089?
La única diferencia sería el tema de la adjudicación, como en el 1770, COFOPRI sería el encargado del proceso, sin embargo se ha eliminado en este decreto el procedimiento de adjudicar tierras por venta o subasta. Pero si tu lo análisis con los otros decretos legislativos, entiendes que el Decreto Legislativo 1089 es la implementación de un procedimiento en el cual se va a poder adjudicar tierras y así lo van a reglamentar.
ANÁLISIS DE DAR

¿Cuáles son los principales temas del análisis que DAR está realizando?
Nosotros estamos viendo el tema de propiedad ancestral, porque al reconocer el derecho de propiedad tú lo puedes reconocer de diferentes maneras. La Corte Interamericana señala que en las comunidades indígenas es otro tipo de reconocimiento; no es solamente con el título sino con la posición histórica ancestral. Con estos decretos legislativos de alguna manera se está presumiendo que ellos no tienen derecho a la propiedad de ciertas áreas y lo único que se podría reconocer es el título.

También estamos analizando el tema de la 1015, que trata sobre la consulta previa; el 1064 que también trata sobre la consulta; el 1073, la calificación de la votación (ahora se está incluyendo a los poseedores de tierras por más de un año, que ya podrían votar, en el 1015 se ponía los requisitos de los que votaban, que eran los comuneros calificados). Lo básico es que con estas normas se está poniendo inseguridad jurídica sobre las tierras, no se respeta el derecho a la consulta previa, yendo en contra de la autonomía indígena y va en contra de las prácticas de los derechos indígenas. Lo que arroja como resultado es una falta de planificación del Estado frente a la tutela, reconocimiento, asegurar los derechos de los pueblos indígenas; eso es lo máximo de ausencia.

Nadie está en contra de las inversiones, pero si tienes una política de inversiones, debes tener una política social, una política de Estado integral que agrupe el tema ambiental, social, económico; piensan que el mercado va a beneficiar y no es así, ya lo hemos visto en todo nuestro país, han pasado 15 años y seguimos viendo la desigualdad en el mercado. Está bien traer inversiones, pero inversiones coherentes, con derechos preexistentes, con ciertas políticas y lógicas de conservación de la biodiversidad.

¿DAR tiene alguna propuesta de solución para el Congreso sobre estos decretos?
La idea del informe es plantear ideas concretas. Lo que vamos a hacer es recomendar cómo se debe legislar una institución, en el tema de bosques como se debe hacer las concesiones, eso es lo que vamos a proponer; la idea es ser propositivo, determinar los puntos críticos y positivos. La idea es apoyar a organizaciones que trabajan en las comunidades para presentar posibles soluciones al Congreso, porque la idea no es derogar sino corregir la normatividad que se ha dado, porque si tu derogas no vas a encontrar solución; de hecho que hay normas que se tienen que derogar totalmente como es el caso del 1073 y 1015, pero cuando ya estamos hablando de una nueva legislación hay que analizar los vacíos, los puntos críticos para corregirlos.
APOYO INDIRECTO DEL BID
¿Cómo estaría involucrado el BID con estas normas?
Muchas organizaciones indígenas han visto su preocupación
en algunas fuentes de financiamiento internacional que estarían apoyando de
manera técnica estos procesos, como es el caso del BID, que está en un proceso
de implementación de un préstamo que es el PTRT3; es un préstamo en cual el
Estado va a poner 20 millones de dólares y el BID pone 10 millones de dólares,
con el cual se va a fortalecer a COFOPRI como ente encargado del proceso de
titulación.

Las organizaciones indígenas como CONACAMI, CCP, AIDESEP,
han visto que dentro de este proyecto hay un componente de fortalecimiento
institucional, es decir, el proyecto dice vamos a titular predios rurales
individuales. Pero dentro del proyecto no sólo es conseguir una meta que son
predios rurales individuales, sino también hay un componente de fortalecer
institucionalmente al COFOPRI… no sólo para que cumpla este trabajo, sino una
serie de funciones. Dentro del marco legal está el 1015, el 1073 y el 1089;
entonces indirectamente al darle todo este apoyo estaría implementando estas
normas y estas normas son atentativas a las políticas administrativas del BID.

Fuente: Tsiroti. com

jueves, 31 de julio de 2008





ALTOS COSTOS Y BAJA RODUCTIVIDAD
DESALIENTAN ACTIVIDAD CAFETALERA


Alteraciones climáticas y escasez de mano de obra afectaron este año más del 10% en la cosecha del grano aromático. Productores expresan estar frustrados por diálogo improductivo con autoridades gubernamentales

En Perú el café es un cultivo de enormes contrastes. Hace 15 años que lidera las exportaciones agrarias del país, genera el mayor porcentaje de empleo rural, registra una demanda insatisfecha en el mercado internacional, es líder mundial en las exportaciones de café orgánico, pero, al mismo tiempo, es el producto al que los gobiernos de turno lo ignoran en sus planes de desarrollo, y hasta castigan su asociatividad empresarial mediante normas tributarias distintas a las que se aplican a otros cultivos o formas empresariales.
Dirigentes de la Junta Nacional del Café refirieron que existe un gran desconcierto entre los productores por la desidia gubernamental para abordar la agenda cafetalera, planteada hace 24 meses, la misma que se propone el desarrollo competitivo del café peruano, y consolidar los avances alcanzados en la producción y exportación del café peruano. “Tenemos una demanda insatisfecha para nuestro producto, pero no podemos atenderla debido a los factores adversos para seguir cultivando el café. Los costos se han incrementado en 40% en el presente año, sobre todo insumos y mano de obra, además de la sobrevaluación del sol frente al dólar, que nos quita la oportunidad de buenos precios”, explica César Rivas, presidente de la Junta Nacional del Café.

Dijo que al inicio del año, a pesar de estas condiciones adversas, y luego de una evaluación de las fincas, estimaron que en el 2008 se lograrían cosechar más de 6 millones de quintales, y exportaciones superiores a los 620 millones de dólares. Estas expectativas, a pocos meses de terminar la campaña, no se alcanzarían debido a los daños provocados por las alteraciones climáticas y la dramática escasez de mano de obra en la época punta de recojo del grano maduro. “Se ha perdido más del 10% de la cosecha prevista, y hemos perdido una oportunidad de recuperar las pérdidas que sufrimos el año 2007 por la caída de la producción. Sin embargo, seguiremos punteando las exportaciones agrarias, a pesar de los olvidos gubernamentales y contrastes de la naturaleza”, expresó César Rivas Peña, presidente de la Junta Nacional del Café, y al mismo tiempo productor y gerente de la cooperativa “La Florida”, de Chanchamayo.

Dijo que hay preocupación entre las empresas de productores para atender la creciente demanda internacional del café peruano, tanto por pequeños, medianos y grandes tostadores, que buscan abastecerse del producto peruano, debido a la calidad en constante mejora luego de 10 años de esfuerzos por alcanzar una oferta consistente. “Contamos con 105 mil hectáreas certificadas como cafés especiales, de las cuales 70 mil son de café orgánico. Estos cafés son ahora muy requeridos en el mercado internacional, y tenemos ventajas comparativas para incrementar otras 50 mil hectáreas en los próximos años. Su demanda crece 10% anual, lo cual significa una oportunidad que estamos obligados a tomarla”, expresó el líder cafetalero.

ALTOS COSTOS Y DIALOGOS IMPRODUCTIVOS

Rivas dio cuenta del fuerte incremento de los costos de producción, debido al alza de los insumos, fletes locales y mano de obra. “A esta situación se suma la baja productividad de las fincas, por cuanto son plantaciones viejas que requieren renovarse. Si no lo hacemos pronto, habrá migración de los agricultores hacia zonas de cultivos ilícitos, a fin de sobrevivir. No queremos regalos, sino oportunidades de acceso a créditos de inversión, para pagar con el incremento de la cosecha” explicó.

Dijo que hay enorme desaliento entre los agricultores de la selva debido a las promesas incumplidas y diálogos improductivos con las autoridades. “Nos hemos reunido tres veces con el actual Ministro de Agricultura y sus asesores, para tratar una agenda cafetalera de 12 puntos. Nos prometen trabajar con sus técnicos la implementación de las propuestas, pero nada, absolutamente nada hasta ahora. En este plan estamos 24 meses de diálogos improductivos con el gobierno” señaló César Rivas.

Anunció que la próxima semana se reunirán dirigentes de todas las regiones cafetaleras para evaluar los pasos a seguir para hacerse escuchar, en vista de la exclusión sistemática a sus inquietudes, entre ellas corregir el tratamiento tributario a las cooperativas y asociaciones cafetaleras, y poner coto a los abusos de la SUNAT en relación a los documentos de liquidación de compra.

LOS ANUNCIOS DEL PRESIDENTE GARCIA

El dirigente cafetalero, al comentar los anuncios del Presidente Alan García con motivo del aniversario patrio, dijo que las cooperativas han demostrado ser promotoras efectivas del empleo rural en los rincones más apartados del país, donde el estado está ausente hace décadas, y que en tal razón se han ganado un indiscutible derecho a ser promocionadas con incentivos tributarios, facilidades de inversión, y seguridad jurídica de las tierras de sus asociados.

“Estamos dispuestos a seguir generando desarrollo sostenible en la selva alta, enfrentando la economía ilícita, incrementando la producción y productividad, pero requerimos que el gobierno brinde facilidades para generar empleo, reducir la pobreza rural. Por eso le decimos cumpla su palabra, señor Presidente”,
invocó César Rivas.

Lima, 1 de Agosto 2008

Secretaría de Prensa
Junta Nacional del Café
Jr. Ramón Dagnino 369 - Jesús María - Lima - Perú
Teléfono 332-7914 – Tele-Fax: 433-1477
Email: jncperu@terra.com.pe
Disculpen, no hemos podido incorporar los cuadros y gráficos

Enviado por: Lorenzo Castillo

NOTA:
Últimas Publicaciones de la Junta Nacional del Café:

Opciones de certificación para los agricultores
julio 2008

Situción actual y perspectivas del cooperativismo cafetalero
junio 2008

Norma Técnica Peruana del Café
abril 2008
Elaborada por la Junta Nacional del Café, entre otras instituciones, esta norma tiene por finalidad ayudar a los actores de la cadena cafetalera a implementar las Buenas Prácticas Agrícolas y de Manufactura