martes, 9 de mayo de 2017

El quechua, único idioma centrado en el otro

Libro: The language of the inka since the european invasion

El antropólogo estadounidense Bruce Mannheim estudio durante años la lengua y llegó a la conclusión que esta lengua está enfocado en el prójimo, a diferencia del castellano, que tiene un tinte egocéntrico.

Según Mannheim si se le pide a un quechua-hablante y a un español que describan dos objetos que están contiguos, sus visiones serán completamente diferentes.

Es decir, si en una mesa se pone un celular y en la parte superior de éste, pero no sobre él, se sitúa un bolígrafo, la persona que habla español dirá que “el bolígrafo está sobre el celular”, sin embargo el quechua-hablante explicará que en la cabecera del dispositivo hay un objeto.

Estos podrían ser otro de los ejemplos de lo afectivo que es la lengua Quechua:


El tajante “hola” como saludo en Español no existe en el Quechua, sino el “Allillanchu” (¿estás bien?) que si denota interés por el estado del otro, esto refleja la naturaleza afectiva del Quechua y así también del hombre andino.

Lo mismo podemos decir de las despedidas:
“Adiós o chau”, parecen no existir en Quechua sino un “tinkunanchiskama” (hasta que nos volvamos a ver), que denota el deseo de volver a encontrarse en un futuro con la otra persona.

Hay que agregar a eso que el quechua es una lengua basada en la milenaria filosofía andina del ayni (ayuda mutua, cooperación). Por eso para entender esa filosofía y entender a la cultura andina hay que aprender quechua, que es sin duda una lengua única y muy dulce.

El dato

*Bruce Mannheim además de antropólogo es lingüista y es uno de los pocos estadounidenses que domina a la perfección el quechua, además habla español, inglés y francés.
Fuente: http://cronicasinmal.blogspot.pe
Revista Matices – 22 de Diciembre de 2.016

martes, 17 de enero de 2017

Estado y política indígena amazónica


Título del libro ⇝ Apus, caciques y presidentes: Estado y política indígena amazónica en los países andinos


Editores ⇝ Surrallés, Alexandre; Espinosa,  Oscar y Javin, David

Descripción ⇝ 273 páginas, ilustraciones, diagramas, mapas; 24 cm.

Editorial ⇝ IWGIA; IFEA; PUCP.
 Lima, 2016

"Con vistas a conseguir espacios de reconocimiento de sus derechos, de participación y de representación, el movimiento indígena amazónico en los países andinos se ha organizado desde la década de 1980 como una plataforma para interactuar con el Estado.

Ahora bien, el Estado es un ente complejo y heterogéneo. Se trata, por supuesto, del Estado central, en su variedad de poderes y ministerios, pero también los gobiernos regionales, provinciales y locales son igualmente importantes para las poblaciones indígenas amazónicas, alejadas de las grandes capitales. 

El Estado define así un territorio nacional como teatro de operaciones con una geografía de puntos en el mapa con un orden jerárquico: municipios locales en la base, capitales provinciales, regionales y, en la cima, la capital de unos estados históricamente centralizados.

Cada uno de estos lugares están a su vez ocupados por las diferentes instituciones, ministerios y poderes en que se divide el Estado según el modelo republicano compartido en sus fundamentos por todos los países andinos.

Estos diferentes niveles y estamentos imponen la práctica burocrática y el idioma jurídico como lengua de contacto, que las organizaciones indígenas mimetizan primero, reproducen después, e incorporan en sus relaciones con los demás. 

Este libro intenta analizar algunos aspectos de esta compleja relación entre las nuevas formas políticas adoptadas por los pueblos indígenas de la Amazonía en los países andinos y los Estados con los que interactúa."

Fuentes. Portales de editores

lunes, 16 de enero de 2017

Perú, reino de bosques

Un libro que te encantará con “imágenes impactantes registradas por los más destacados fotógrafos. 
Textos que armonizan la información científica, historias y poesía. 
Un emocionante recorrido visual y literario por los distintos tipos de bosques que alberga nuestro país, para orgullo de todas y todos” 
(Programa Bosques de Minam).



LOS BOSQUES HABLAN, Y SON POLÍGLOTAS


 Del casi millón trescientos mil kilómetros cuadrados que mide el Perú, setecientos treinta mil están cubiertos de bosques. Solo su franja amazónica representa cerca del sesenta por ciento de todo el territorio nacional. Nuestro país es uno de los diez más diversos del planeta y el porvenir de la vida depende de la conservación de esa fortuna. 

Sin embargo, contra lo que suele pensarse, la riqueza de un bosque no son sólo sus plantas, sino las relaciones químicas, físicas y sociales que se establecen entre las especies a partir de ellas. 

En términos ecológicos, un conjunto de árboles, por extenso que sea, no alcanza para ser un bosque. Una metáfora lo ilustra: para que logre serlo, incluso siendo pequeño, hace falta que sea de cuento, es decir que en él habiten personajes diversos, a la manera de héroes, y una historia de interacciones y dependencias, de singularidades. Todo ello sólo es posible tras millones de años de narración biológica, de evolución.

Por eso un bosque no puede inventarse, como pretendemos, ni mudarse de lugar. Tampoco es posible inventar sus animales, ponerlos allí para impedir que se extingan. Un oso de anteojos aprende a diferenciar tallos, ores y cortezas porque su madre le muestra, le cuenta. Es algo que nadie más puede enseñarle de igual forma. 

Se pueden liberar crías de manatí amamantadas con leche de biberón en los ríos donde ya desaparecieron, pero aún sería necesario que un par, un semejante, les enseñe su cultura. 

Los bosques tienen cultura, en efecto. Y un lenguaje que sólo ellos hablan. Son políglotas.

Ahora se sabe que los árboles cuentan su propia historia. Y la cuentan los ríos, los peces, las piedras, los insectos, los colibríes. Nuestros bosques han orecido gracias a ese lenguaje ininteligible, a su alfabeto de células, de millones de células. No es apenas otra metáfora. Gracias a su locuacidad, nuestros bosques han prosperado en una geografía vasta y nudosa, de nevados, volcanes, planicies, cañones, desiertos, lagos en las cimas heladas, ríos, cascadas, paredes de roca. Cada piso térmico, con sus condiciones atmosféricas únicas, moldeó un tipo distinto de bosque.

Y el hecho de que los Andes sean una formación montañosa longitudinal —que se extiende de Sur a Norte—, y no transversal como los picos del Himalaya —que se extienden de Este a Oeste—, solo le impuso otra singularidad a lo que ya era excepcional: latitud, esa medida que establece la distancia angular de un punto de la tierra con la línea del Ecuador. Uno es el paisaje forestal en una montaña al sur de Chile y otro muy diferente en una montaña al norte del Perú, incluso a pesar de estar en idéntica altura sobre el nivel del mar.

Una constancia de la disparidad sorprendente de nuestros bosques son sus especies endémicas, es decir aquellas exclusivas de un territorio, sin coincidencia posible con ninguna de otro lugar. 

Los endemismos del Perú incluyen centenares de aves, árboles, ores, an bios y mamíferos. En la lista de territorios con mayor número de especies únicas, nuestras áreas naturales están entre las primeras del mundo. El endemismo de insectos parece incontable. 

Sólo en la Amazonía, las copas de los árboles más altos atesoran un universo de bichos sin nombre, muchos de ellos ni siquiera vistos...



© Ministerio del Ambiente
Escritor: José Alejandro Castaño
312 pp.
Lima, 2014


Descarga libro en PDF: 



http://www.bosques.gob.pe/archivo/files/pdf/perureinodebosques.pdf